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CON LA PRIMERA BURBUJA VIVÍAMOS MEJOR
Señores, estoy harto de la web 2.0. Cuando compré mi primer módem (un Robotics 56kb conectado a Jumpy), internet era un sitio amable. Hoy en día se ha convertido en pasto de las corporaciones. No me malinterpreten, no soy uno de esos neocomunistas que reaprovechan su intimidad gástrica para cultivar yuca en macetas y que desconfían de cualquier empresa que no invierta parte de sus beneficios en incienso. No he leído No-logo. No creo que las grandes multinacionales nos espíen para acabar con nosotros por pura maldad ni nada de eso. En todo caso creo que las grandes multinacionales nos espían para robarnos con mayor eficiencia, pero por pura codicia, no hay nada personal en ello. No digan que no es saludable. De hecho adoro las corporaciones. Cuando sea mayor quiero ser propietario de una, sin ir más lejos. Sin embargo, lo cierto es que el Capital se ha hecho con la red y la ha deshumanizado. Y, encima, parece que debiéramos estar contentos porque "el usuario ahora ostenta un poder impensable hasta hace bien poco", como dicen los teóricos de la intenné. Y una leche. Aquí unos cardan la lana y otros se llevan la pasta, como diría mi abuela. Cuando navegábamos antaño (a través de Retevisión u otros proveedores de acceso gratuito que se instalaban mediante CDs que se repartían por el campus o que se regalaban al comprar el pan y de los que hemos ido olvidando sus nombres) y buscábamos información de cualquier tipo -grupos de música, profetas religiosos o recetas de flan al microondas- era muy posible que llegáramos a la página personal de Marichurri (alojada en Geocities, por ejemplo) en la que colgaba sus recetas, fotos de sus gatos y un poema. ¿Qué ha sido de Marichurri tras la web 2.0? Pues Marichurri ahora mismo tiene un blog personal impecablemente bien diseñado. Vale, a lo mejor no tan impecablemente, pero ha usado una plantilla de Blogger y la cosa le da cierta elegancia. O si no cierta elegancia, está lejos de la disonancia cromática de las webs de hace unos años. ¿Dónde han ido a parar las webs con fondos de estrellas relampagueantes? Me imagino el cielo de los gifs animados: lleno de dancing babies, obreros constructores de webs y enormes pechos aflanados que botan incansablemente… Todos ellos tristes y abandonados, moviéndose estérilmente con silencioso afán. "Oh, pero lo de subir vídeos está muy bien, a la mierda los gifs". Sí, claro, eso pasó con los vinilos y mírennos ahora, comprándolos a precio de oro. Muy listos es lo que somos. Suerte que desde hace años guardo todos los que encuentro. Tengo ya dos terabytes de gifs. En cuanto encuentre financiación montaré un museo. Pero a lo que iba, si hace años buscabas en Yahoo información sobre, pongamos por caso, Keith Richards, llegabas a la web de su club de fans chileno. Hoy en día es imposible encontrar cualquier cosa que no sea la famosa (y desmentida) noticia de que esnifó las cenizas de su padre reproducida en infinitos blogs y medios de comunicación. Intenten encontrar algo de información útil. Ah, sí, la Wikipedia, no lo recordaba.
Impagable vestigio de la web 1.0. Véanlo (y óiganlo) aquí en todo su esplendor. Francamente, estoy un poco harto. Desde que se ha empezado a invertir en la red todo se ve muy bonito, con muchos anuncios, mucha navegabilidad, mucha actualización diaria, mucho feed, mucho Delicious y mucha leñe. Yo no sé qué hacer, quizá monto una web personal en Geocities con su libro de visitas y todo, me convierto en una especie de amish de internet y rechazo cualquier innovación posterior al Explorer 5. O quizá me subo al carro yo también y me pongo a reseñar gadgets para que me los envíen gratis a casa. No lo tengo nada claro. Eso sí, por ahora yo invierto en gifs animados. Eso nunca se devalúa.
EDITORIALES ANTERIORES Palomitas y tablas de planchar.
NOVEDADES EN LA WEB Hemos entrevistado al escritor del momento: Agustín Fernández Mallo. Pero tranquilos, eso sigue sin ser una revista cultural seria. Ahora mismo estamos escribiendo un guión capaz de revolucionar el panorama televisivo actual. Como Jorge Riera, pero sin ingerir nada raro. Otro correo de un lector en Correos con gusto. Lanzamos una nueva sección que hará historia: el curso de filosofía estoica de Paris Hilton. Esponjiforme en estado puro, señores. Les obsequiamos con otro fondo de escritorio esponjiforme. Sale a la luz la esperadísima novena edición de nuestro noticiario. El moro Juan nos deleita con otra crítica de jazz. ¡Un nuevo gualpeiper en la sección de merchandising! Nueva crítica de El Moro Juan. Esta vez, nos acercamos al blues. Incorporamos más textos a la sección de necedades. ¡Debutamos en la Cadena SER! Sincuidado nos recomienda un disco de Adderley y el Capitán Tronado se mete con Don Cherry. Hablan de nosotros en la revista Freekmagazine. Nos entrevistaron en la cadena SER. Aquí se nos puede escuchar. El que entienda el último mail que hemos recibido, que nos ilumine. Y más, y más: "Falling In Love With Love", de Sheila Jordan. Otra crítica de jazz: "Just You, Just Me", un gran disco de Edison & Hines. Ya está disponible el vídeo de la ceremonia de entrega de premios del Festival Petit Écolier. Nuevas reseñas de discos de jazz: la película "Bird" y el disco "Bird And Dizz". El Capitán Tronado se caga en la discografía de George Benson. Por fin los esponjiformes escribimos algo serio. Proclamamos al ganador del Festival Petit Écolier. Operación Spinoza, el nuevo atentado de Esponjiforme. Entrevistamos a la célebre Lapoya.
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