No exageramos cuando decimos
que Nocilla Dream, la primera novela de Fernández Mallo, se convirtió al
poco de salir al mercado en nuestro libro de cabecera, desbancando así a otras
piezas magistrales de la literatura como "Sí, existió otra Humanidad" o "Teo se
viste". Tanto nos gustó que asistimos a su presentación en Barcelona, que
fue un verdadero coñazo. Aunque críticos como Javier Calvo digan que lo que escribe este
talentoso jovenzuelo no es nada nuevo, nosotros recordamos siempre la
advertencia de nuestro profesor de Metafísica, que decía que "no todo lo moderno
vale por ser moderno". También la de nuestro profesor de Teoría del
conocimiento, que decía que meterse en un barril lleno de mierda quizá es una
experiencia nueva, pero no por ello necesaria. Fernández Mallo no se ha ganado
nuestro respeto por lucir esas gafas que luce, o por llevar una chapita en la
solapa. Este caballero es un tipo lúcido, su escritura seduce y comprenderán que
para unos filósofos como nosotros, acostumbrados a leer mierda, su mera
presencia en el panorama literario es motivo de júbilo y regocijo. Ya esperamos
su próxima novela, Nocilla Lab, como agua de Mallo. Los lectores
habituales nos conocen bien y entenderán que lo que sigue no es una entrevista
en profundidad de esas en las que se cita a Baudrillard. Para eso ya tenemos al
suplemento cultural del diario ADN. La nuestra es una aproximación cafre a la
figura de este simpático gallego/mallorquín que esperamos les anime a
acercarse a su obra.
1. En su Antología del
Whisky, el filósofo Ernst Portamnor afirma que “la influencia de la
filosofía y la ciencia en la literatura puede que sea fructífera, pero la
influencia de la literatura en la filosofía es comparable a la de Yoko Ono en
los discos de John Lennon, es decir, tan deseable como una lluvia de meteoritos
en una guardería”. Dado que usted investiga la relación entre literatura y
ciencia, tendrá algo que decir al respecto. ¿Está de acuerdo con la afirmación o
es de esos relativistas masones que no distinguen entre ciencia y literatura?
¿Será ésta, en todo caso, una de estas preguntas de mierda que acaban siendo más
largas que la propia respuesta del entrevistado?
Soy uno de esos relativistas masones. Contesto sí a la última pregunta.
2. Sus compañeros de curro se habrán
enterado ya de que escribe cosas. ¿Siguen fíandose de usted?
No se han enterado, suelo mutar al llegar al trabajo. Su pregunta tiene mal un
acento.
3. Se dice que el proyecto Nocilla surge
de “la necesidad de experimentar con el lenguaje”, pero todos sabemos que surgió
de un jodido accidente de moto. ¿Su trabajo le permite concentrarse en la
literatura como se lo permitió el largo periodo de convalecencia? ¿Teme que
llegue el momento de escoger entre un trabajo serio, respetable y una vida
inestable llena de borracheras, drogas y críticas en el Babelia?
No lo temo, ninguna de las dos opciones me convence.
4. ¿Cómo imagina usted su final como
escritor? ¿Degradado, sucio y ahogándose en su propio vómito o fumando en Pipa
en una mansión de los Hamptons? ¿Qué le pone más?
Más bien entre las ruinas de Chernobil. Aunque creo que a su pregunta le falta
una coma.
5. ¿Se liga más después de haber aparecido
en El País e incluso en la revista Marie Claire?
Mucho más, ahora hasta me dan el teléfono, no tengo que darlo yo.
6. A estas alturas se habrán dicho muchas
cosas sobre su literatura. ¿Ha leído algún análisis sesudo de su propia obra que
ni siquiera haya entendido?
La mayoría. Pero por eso molan.
7. Javier Calvo cuestionó la llamada
Generación Nocilla
en La Vanguardia y usted replicó como sólo un hombre podía hacerlo –aún se
habla de ello en los bares-. ¿Estamos, pues, ante un nuevo y cohesionado grupo
de escritores? ¿Quedan entre ustedes, se emborrachan y se prestan vinilos los
unos a los otros? ¿Es Fernández-Porta tan pichabrava como dicen?
Cohesionados, no. Quedar, a veces, si los vinilos incluyen el gran éxito Lady
Laura, la canción en torno a la cual nos sentimos alguien. Fernández Porta es
más bien cabeza-brava. Aunque creo que a su pregunta le sobra un guión.
8. ¿Ha pensado en la posibilidad de
trasladar el universo Nocilla a la gran pantalla? Con el Power Point se pueden
hacer cosas muy chulas.
Evidentemente, pero más que de Power Point hablaría de Power Labyrinth.
9. Sabemos que ya tiene lista la trilogía
nocillera (dicen que está toda en el Emule) pero imaginamos que trabajará en
otro proyecto literario. ¿Puede ofrecer alguna pista? ¿Por qué letra empieza?
¿Si su cuarto libro fuese un animal, qué animal sería?
Empieza por la A y termina por la Z, como los clásicos. Aunque por el medio se
enreda un poco. Probablemente será niña, que son más guapas.
10. Nocilla Experience está dedicado a
Aina Lorente Solivellas, la misma que le hizo la foto que sale en el Culturas.
¿Hay rollito? Descríbanosla, no sea tímido, que en el Google no viene nada.
Una tía muy tía.
11. Le interesa la física y deducimos que
también la filosofía. ¿Le interesa entonces la filosofía de la física? Gracias a
ella nosotros aprendimos que los mejillones no tienen tacto y que las cucarachas
sólo tienen dos marchas: el punto muerto y la directa.
Yo conozco cucarachas que tienen marcha atrás. Pero no la usan.
12. ¿Ha leído algo de Jorge Bucay, aunque
sólo haya sido para reírse un poco?
Crei que esta entrevista era estrictamente necesaria. Aunque creo que a esta
respuesta le falta un acento.
13. Sea usted tan amable de nombrar a un
intelectual que le caiga gordo.
Ese alemán tan buena persona, cómo se llama..., Gunter Grass (¿se escribe así?).
14. En sus libros aporta muchos datos
presuntamente no ficticios. ¿Cuántas veces nos la ha metido doblada?
Pocas veces. Como puede comprobar soy un tipo extremadamente honesto.
15. Ya que le gusta la docuficción... ¿Qué
tal participar en una especie de “Gran Hermano de intelectuales” o “La isla de
los escritores postmodernos”?
Si entre esos intelectuales se halla Angelina Jolie (¿se escribe así?), pues
hecho.
16. Le parecerá una frivolidad, pero
estamos muy interesados en saber dónde compra esas camisas tan chulas que lleva
en las presentaciones.
Siempre compro la ropa en Carrefour. El grado más exigente de la militancia
proletaria.
17. En realidad las preguntas precedentes
eran una excusa para que nos explicara usted cómo demonios fue a parar a nuestra
web.
Alguien me la sopló, y como el buen queso de cabra, me cambió la vida.
(*) Las respuestas del
entrevistado han sido debidamente editadas para corregir acentos, comas y
errores tipográficos, conservando, eso sí, el sentido del texto original.