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Marc Romera Escritor y sex symbol catalán
Marc Romera fingiendo reflexionar sobre algo.
Marc Romera es definido por sus familiares y allegados como uno de los escritores catalanes más prometedores de la actualidad. Inició su trayectoria como poeta a los catorce años, obteniendo el premio Gabriel Ferrater en el año 1986, momento en el que publicó el libro de poemas "Al balcó hi penja un bosc de colobres mesquines". Su último libro de poemas, "La pau del cranc", ganó en el 2002 el premio Sant Cugat de poesía, y su primera novela, "Mala Vida", ha sido muy bien recibida por la crítica y, evidentemente, también por nosotros.
1. Premio Gabriel Ferrater en 1986 ¿Cómo afecta a un joven de sólo veinte años ganar un premio de poesía? ¿Qué llevó a este joven, con toda una vida por delante, a ser escritor? ¿La ausencia de una Play Station quizá? En aquellos tiempos no existían Play Stations, y los ordenadores, aunque parezca ciencia ficción, eran unas máquinas enormes que empezaban a salir en algunas películas. Teníamos los "marcianitos", eso sí, pero yo prefería el billar. Ganar el premio Gabriel Ferrater supuso publicar y tener veinticinco mil pelas para comprarme discos y libros. Pero nada más, la verdad. Y el libro era de varios autores, y feo, y difícil de encontrar. Es decir, con todo, poquita cosa. 2. Actualmente es difícil vivir sólo de la literatura. A pesar de ello, el oficio de escritor parece tener más reconocimiento social que muchos otros, como por ejemplo el de lampista o el de traficante de drogas. Dicen incluso que los escritores y los artistas mojáis más que el resto de los mortales ¿Crees que si fueras lampista tu vida sexual sería más monótona? Estoy convencido de que los lampistas follan más que los escritores. No es necesario empezar a fabular con las situaciones en las que se pueden encontrar. En la mili, un compañero que era técnico de telefónica, me contaba cosas alucinantes y nunca supe si eran verdad o mentira, pero incluso se llegó a tirar, a la vez, a una madre y a su hija. Los escritores quizá estemos reconocidos para alguien que no sabe de qué va la película, pero los traficantes de drogas triunfan mucho más a nivel sexual. Mi camello va siempre con unas niñas que se me desencaja la boca cuando las veo. Y siempre distintas. Y le abren todas las puertas de todos los locales nocturnos, y de todos los reservados. Y, encima, sale de allí con más dinero del que llevaba. A mí siempre me pasa todo lo contrario. 3. Suponemos que la literatura exige el dominio de una técnica que es necesario adquirir con el aprendizaje ¿En qué o en quién se ha apoyado fundamentalmente tu formación como escritor? Bien, yo, como la mayoría de la gente, he tenido mis maestros. Primero Francesc Garriga (poeta), que era profesor mío en el bachillerato, y después Jordi Llovet, que fue profesor mío en la universidad, me abrieron los ojos a muchas cosas y, sobretodo, a mi manera de entender la literatura, como lector y como escritor. Después está todo el poso de lecturas, que supongo que no cabría en esta conversación, pero que es muy importante. Yo soy de los que piensan que no se puede ser escritor sin ser lector. Ya me perdonaréis. 4. Recordando tu paso por la Facultad de Filología, a menudo comentas la importancia de las horas pasadas en el bar ¿Horas perdidas o invertidas? ¿Crees que el ocio está reñido con el duro trabajo intelectual? A pesar de estos ratos distendidos, ¿recuerdas especialmente alguna clase o profesor? En el bar perdí muchas horas. La tontería es inherente a los adolescentes, y con veinte años aún, actualmente, se es adolescente. Pero allí también hice mucho trabajo. Te sentabas con los profesores y charlabas de un montón de cosas que iban a parar directamente a tu poso cultural al lado de una botella de cava malo o de un whisky de garrafón o de unas cuantas cañas. Recuerdo, a parte del ya citado Jordi Llovet y sus clases y el ir a almorzar o a cenar juntos y todo eso, las clases, y las copas, con Lluís Maria Todó. Incluso le reproducimos, al pié de la letra, el pastel de boda de Mme. Bovary. Las clases de Jaume Vallcorba y las de Ramon Espadaler también me marcaron mucho. Unos cracks, vaya. 5. Cuando te preguntan por qué escribes acostumbras a responder que la escritura es para ti como una terapia, un recurso para no enloquecer. Ahora que el Ràdio Ohm y las clases en el instituto te dejan menos tiempo para escribir, ¿no tienes miedo de acabar como Ramon Llull, a quien, según parece, se le apareció cinco veces Jesús clavado en cruz? Como los tiempos han cambiado (ya lo había previsto Dylan), espero que si se me tiene que aparecer alguien lleve faldas muy cortas y muy malas intenciones, pero la única cosa con la que puedo enloquecer es eso de dar clases. Últimamente la cosa está fatal. Estuve dos años en un instituto de Badalona (SES Badalona) donde los alumnos eran lo peor que he visto nunca, pero el equipo directivo era aún peor que los alumnos. Estaban zumbados de verdad, se pensaban que aquello era una ONG y que ellos eran las mamás de los alumnos, y que los profesores que queríamos enseñar cosas como profesores normales éramos unos inútiles y unos incompetentes. Nos hacían la vida imposible, y aún tengo algún amigo allí que sobrevive como puede y me cuenta cosas que ni los surrealistas. Les he dedicado un cuento (Mobbing) de mi próximo libro (Amanida d'animals) donde los mato a todos. Con perdón. Ràdio Ohm, en cambio, es un trabajo que me libera, me permite detener el cerebro. De tanto vaciarme me llena. Será por el Ohmmmmmmmmmmmmm...? 6. Muchos escritores se quejan de la cantidad de literatura mediocre y cutrelux que invade las librerías y encabeza las listas de libros más vendidos ¿Crees que la literatura que no está pensada para el entretenimiento es compatible con el éxito de público o, por el contrario, está condenada al elitismo? Está condenada. Y a menudo ni al elitismo. El mundo, tal y como nos lo venden los grandes medios de comunicación, no está preparado para nada más que para la literatura de consumo. Hay una búsqueda desesperada de productos alienantes, y todo lo que requiera un esfuerzo intelectual o la posibilidad de hacer pensar al consumidor acabará desapareciendo en pro de toda la mierda que nos vomitan encima. Los autores mediáticos, de aquí a muchos años, a pesar de la porquería que producen, serán los grandes gurús intelectuales. Y los demás nos dedicaremos, como ahora, a hacernos pajas mentales y a mirarnos al espejo. 7. Aunque quizá no os dirigís al mismo público ni pretendéis hacer el mismo tipo de literatura, ¿no te da rabia que Antonio Gala venda más libros que tú? No me da rabia. Me da rabia que Maria de la Pau Janer venda más libros que yo. Eso sí. Lo reconozco. Si alguien quiere saber de qué hablo, que coja cualquier día el diario Avui y que busque el articulito de la Maria de la Pau Janer. Que intente leerlo, y si no padece un ataque desmesurado de vergüenza ajena, que se tire por la ventana. 8. El protagonista de tu primera novela es definido a menudo como un personaje frustrado, amargado, incluso decadente. Pero a nosotros nos da mucha envidia. No pega golpe, no tiene que mantener a una familia y, cuando tiene ganas de copular, la vida no le ofrece demasiadas dificultades al respecto. De hecho, si exceptuamos la consecución del reconocimiento social, el personaje H es bastante cercano a la figura de Copito de nieve ¿Hay detrás de tu personaje un anhelo de crítica a la falta de valores actual, o es simplemente el retrato aséptico de un nihilismo pasivo que tú mismo compartes? Copito de nieve llegó a Barcelona en 1966. Yo nací en 1966. También hay diferencias: yo no me como mi mierda ni ensucio los cristales con ella. Pero sí, hay crítica y hay retrato del nihilismo pasivo al que una parte de la gente de mi generación se han visto empujados por culpa del momento histórico que nos ha tocado vivir y por culpa de no querer repetir, calcar, los esquemas paternos, cosa que la otra parte de la gente de mi generación ha hecho, con unos éxitos, económicos, bastante buenos, pero con unas vidas, en la mayor parte de los casos, patéticas. 9. A parte de nihilista, H es sin duda un neurótico. Teniendo en cuenta que has procurado que en la novela cada apartado tuviera exactamente el mismo número de palabras, podemos pensar que tú también eres un poco neurótico ¿Compartes con él la necesidad de lavarte las manos continuamente? ¿Serías capaz, como H, de lavarte el cipote en la pica del lavabo de un restaurante? Has hecho alguna vez algo parecido en los lavabos del Ràdio Ohm? Si la respuesta es afirmativa, lo tendremos presente en futuras visitas al local. En el Ràdio Ohm pusimos la pica más alta de lo que es normal para evitar posibles tentaciones. La gente, cuando explicas eso de lavarte el cipote con agua fresca después de mear, te mira como si fueses un cerdo. También le pasaba al personaje de Koltés (Combate de negro y de perros), que todo el mundo le miraba mal cuando lo hacía. Él lo aprendió de su padre, porque su tribu eran gente muy limpia, y, en cambio, le miraban como a un cerdo, cuando los cerdos eran ellos que iban manchando los calzoncillos (¡qué palabra más desagradable!) con la gotita dichosa cada vez que meaban. La sociedad está llena de contradicciones hipócritas como esta. Lavarse la picha después de mear es un acto de higiene, pero te miran como si fueses un cerdo. Os puedo asegurar que al personaje de Koltés se la comían con mucha más fruición que a cualquiera de los blancos que le criticaban y a los cuales les olía la picha a meado. 10. Es indudable que Mala Vida presenta un estilo muy trabajado, que bebe seguramente de tu experiencia como poeta, y que a algunos lectores (quizá poco experimentados) les ha dificultado la lectura ¿Crees que la buena literatura es aquella que ofrece dificultades en su lectura? ¿Crees que el hecho de superar estas dificultades enriquece al lector? ¿En qué sentido lo hace? La buena literatura no tiene por qué ser difícil para el lector. Hay libros de una sencillez bestial que son obras maestras. Yo opté por torturar un poco al lector porque me apetecía. Quizá un poco por misantropía, por resentimiento social, por querer llegar sólo a quien de verdad se lo trabajara. No lo sé. La influencia de Thomas Bernhard también jugó un papel importante. Eso sí, estoy seguro de que superar las dificultades que te ofrece un texto te enriquece como lector, y, de rebote, como persona ¿En qué sentido? Como mínimo te permite ejercitar el cerebro, que como todos sabemos, si no se utiliza se acaba atrofiando, como cualquier otra parte del cuerpo. 11. En ciertas ocasiones has afirmado que la buena literatura no es la que más se vende, sino aquella que permanece escondida, sumergida. Por otra parte, tenemos el ejemplo de grandes escritores de calidad y a la vez con proyección mediática. Si tuvieras la oportunidad de presentar un programa de literatura con Maria de la Pau Janer y el doctor Corbella, y eso te ofreciese más lectores sin rebajar la calidad de tus producciones, ¿aceptarías la oferta? ¿Te gustaría convertirte en catalán universal, como Pau Casals, Ferràn Adrià o el anteriormente citado Copito de nieve? Me gustaría en la medida en que esto me permitiría dedicarme exclusivamente a aquello que a mí me gusta. Podría dejar de dar clases, que con el invento diabólico de la E.S.O. se ha convertido en una tortura para quienes nos gusta enseñar. Y hacer un programa al lado de Maria de la Pau Janer... me están entrando muchas ganas de reír, pero sería interesante. No os diré por qué. 12. ¿Crees que la literatura tiene puntos de conexión con el arte o la música? La literatura es arte. Si os referís a artes plásticas, sí, hay muchos puntos de conexión, igual que con la música. Y es bueno y necesario que las artes se interrelacionen y se alimenten unas de otras, incluso que se fundan. Hay gente a la que lees y estás viendo un cuadro, o escritores que hacen música con las palabras. No necesariamente poetas, ¿eh? Leed, por ejemplo, la prosa de Francesc Serés, es como música pero al mismo tiempo como una fantasía gastronómica... puedes morder su lenguaje como si te comieras un plato de los que hacemos en el Ràdio Ohm. 13. ¿Existe un criterio de corrección en literatura, o bien piensas, como afirman algunos, que la experiencia estética depende de la subjetividad de cada uno y que, por tanto, su evaluación es relativa? La imbecilidad congénita y la ignorancia siempre se han escondido cobardemente detrás de la sentencia: "sobre gustos no hay nada escrito". Esta mentira vergonzante sólo sirve para justificar un montón indigente de porquería. La gente que defiende cosas como Operación Triunfo te suelta esta frase para justificarse. Por descontado que hay unos criterios estéticos que deben poner las cosas en su sitio. A lo largo de la historia de las artes, pero también de las costumbres sociales y de todas estas cosas, se ha ido formando un canon que marca los límites de lo que es válido y de lo que no lo es. Los cánones son discutibles y tenemos que bombardearlos tanto como podamos, pero siempre son un referente y nos ayudan a poner las cosas en su sitio. 14. Hoy en día, el arte se ha extendido a distintos terrenos. ¿Ràdio Ohm és una nueva forma de expresión artística que pasa por la cocina, o es sólo una forma de subvencionar la escritura? Ràdio Ohm es creación. La creación empieza por el local, que lo hemos hecho todo nosotros y al final tienes la sensación de que has hecho un objeto, una escultura, una creación. Y la gente te pregunta por los diseñadores y los arquitectos y todas esas cosas, y no hay, todo nace de la creatividad de Roger Fruitós, de Marçal Fruitós y de uno mismo. A partir de ahí está la creación del ambiente, que pretende cambiar cuatro cosas a las que todo el mundo está acostumbrado en un restaurante, y, finalmente, y también muy importante, está la cocina. Pero también los actos que se hacen, desde presentaciones de revistas o de libros hasta recitales poéticos, pasando por sesiones de dj's o actuaciones de danza. El día en el que eso me pueda llegar a subvencionar la escritura os invitaré a los "esponjiformes" a cenar, no lo dudéis.
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