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COMPROMISO CON LA OBRA
Tanto Nikochan como yo somos
muy abiertos musicalmente hablando. Lo único que yo no soporto es el reggae. Así
que si nos pone usted, por ejemplo, un disco de Death Metal, pues nosotros
encantados y agradecidos oiga. Y si es noruego, mejor. Y si es Mayhem ya, ni le
cuento. Porque Euronymous (en griego, príncipe de las tinieblas), el que fuera
líder de Mayhem hasta que se le encontrara muerto con 23 puñaladas en la
escalera de su bloque de pisos, no sólo era un compositor versátil (Dios le
tenga en su glorieta) sino que además de ser un artista integral comprometido
con su obra, era un auténtico ideólogo, un hombre avanzado a su tiempo. Sin
embargo, reservado como pocos, siempre pendiente de los suyos, de un altruismo y
humildad extraordinarios, concedió muy pocas
entrevistas. Conmovedor. Además, no sólo era artista: construyó en el sótano de su casa un laboratorio. Normalmente vestía una capa negra y un cinturón de balas, pero en el laboratorio usaba una capa blanca de científico, con botones de oro y cuello alto. Pasaba horas allí riendo maníacamente y mezclando productos químicos ilegales.
Dead junto a Euronymous, a la derecha, poniendo cara de malo.
Tras el incidente de Dead
formó una especie de club para metaleros llamado “Inner Circle”, donde tipos tan
raros como él se pintaban la cara de blanco y conversaban sobre cuál podía ser
la vía más rápida para expulsar a los cristianos y volver a imponer la religión
vikinga en Noruega primero y en el resto del mundo después. Euronymous además
daba discursos sobre métodos de tortura inventados por él mismo y sobre la
posibilidad de incitar a los jóvenes a la violencia a partir de su música. De
vez en cuando algunos disparaban con armas de fuego contra las paredes, e
incluso uno, recuerda Hellhammer, se clavó un clavo en el cráneo. También
organizaban saludables excursiones al campo para incendiar iglesias (algunas de
ellas databan del siglo XII).
Fue un tipo llamado El Conde Grishnach (que curiosamente grabó la pista del bajo de “De Mysteriis Dom Sathanas”, disco publicado póstumamente tras la muerte del bueno de Euronymous), que tenía por costumbre ir vestido de vikingo. Hoy en día, en la cárcel, recibe cientos de cartas al día y organiza a jóvenes neonazis desde su celda a través de la red, ya no se pinta la cara ni se tiñe el pelo de negro. Para que luego digan que la reinserción no es posible. La pregunta que Esponjiforme lanza desde aquí es: ¿cuándo veremos en algún grupo catalán este mismo compromiso por su música? ¿Cuánto falta para que este país sea capaz de parir artistas de esta talla? Mientras tanto, tendremos que seguir viendo a Gerard Quintana en los debates del Cuní.
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