Algunos de ustedes se
acordarán probablemente del libro, ese artefacto entrañable compuesto por hojas
de papel con letras impresas y, en ocasiones, también con dibujos y fotografías.
Parece que este objeto tan curioso se ha revalorizado últimamente en Europa,
dada la creciente necesidad de rellenar las estanterías de Ikea con cosas
divertidas y estéticamente atrayentes. Si acuden a un centro comercial como por
ejemplo El Corte Inglés, la FNAC, el CCCB o el MACBA, verán que los lomos de los
libros, es decir, su parte más visible, presentan tipografías y colores cada vez
más llamativos, así como títulos altamente sugerentes como por ejemplo “¿Quién
se ha llevado mi queso?” o “Fundamentos de Teoría de la Física”. Las estrategias
editoriales se dirigen, en definitiva, a la consecución de productos que
permitan al consumidor impresionar a las visitas con una estantería bien
surtida.
No necesita libros. Tiene
caras de Bélmez al estilo Warhol.
De entre todos los libros que
podemos encontrar en el mercado actualmente, destacan por su éxito de ventas los
manuales de autoayuda. Está claro que no son libros pensados para ser leídos
(como recordarán, el libro nació en un principio para ser leído, aunque las
cosas evolucionaran más tarde). Digo esto porque, evidentemente, una persona que
desee autoayudarse lo último que va a hacer es comprar un libro para que otra
persona le resuelva los problemas. Esto sería, precisamente, lo contrario de la
autoayuda. En realidad, uno de los pocos ejemplos de autoayuda que se me ocurren
es la masturbación. Para esto nunca se han necesitado manuales ni cursillos. El
individuo, por sí mismo, es quien encuentra sus propios recursos a la hora de
obtener placer.
"Autoayuda" según Google.
Diseñar un libro para que el
lector se ayude a sí mismo con la ayuda de otro es, en definitiva, algo
contradictorio de base. En vez de pensar en libros de autoayuda, quizá tendría
más sentido escribir libros para la autoayuda, es decir, manuales que no
solucionaran absolutamente nada e incitaran al lector a buscarse la vida. ¿Qué
tipo de contenidos debería ofrecer un manual para la autoayuda? Sin duda, no
podría dar consejos ni nada parecido. Un libro de este tipo tendría que incluir
cosas como las siguientes:
MI PRIMERA ENTREVISTA DE TRABAJO
Acabas de licenciarte, has repartido tu currículum por toda la ciudad y ahora,
después de meses y meses de espera, te han llamado para una entrevista de
trabajo. No eres físicamente agraciado y no tienes experiencia profesional, pero
deseas causar una buena impresión. ¿Qué esperan de mí? ¿Cómo debo ir vestido?
¿Qué tengo que decir? Estas son, probablemente, las preguntas que te estás
haciendo ahora mismo, querido lector. Pues bien, lo primero que tienes que hacer
es localizar tu cartera. Cuando la hayas encontrado, la abres y buscas en ella
tu Documento Nacional de Identidad, apodado cariñosamente DNI. ¿Ya lo tienes?
Perfecto. Lee su reverso con atención. Verás que indica claramente tu fecha de
nacimiento. El año en el que naciste es posterior a 1988, ¿verdad? Esto indica
que ya eres mayor de edad, amigo. No necesitas que nadie venga a resolver tus
dudas. ¡Espabílate y no amargues a los demás con tus problemas de mierda, joder!
NO TENGO AUTORIDAD
Eres jefe de sección en una gran empresa y no consigues poner orden. No te
atreves a afrontar la situación con dureza porque siempre has sido partidario de
una relación cordial con los empleados, sin asperezas. Los resultados de tu
actitud son nefastos, y en casa las cosas están aún peor. Eres incapaz de hacer
que tus hijos te respeten. Cualquier experto sacaría una conclusión clara ante
esta situación: querido lector, eres un mierda. ¿Que cómo vas a reconducir la
situación? ¿Y a mí me lo preguntas? ¡Pero si eres el jefe! Yo no cobro tu
sueldo, apáñatelas o muérete, desgraciado.
UNA SITUACIÓN COMPROMETIDA
Es tu primera cita. Estás nervioso, sudas y te entran ganas de mear. Te
disculpas y te diriges al baño de ese restaurante caro que se pulirá la mitad de
tu sueldo en una noche. Meas mientras piensas en esta bella muchacha con la que,
finalmente, has conseguido cenar. Te distraes, tu mano derecha resbala y te meas
en los pantalones. Las cosas como son: tu situación es jodida, la has cagado
pero bien. Las posibilidades de que salgas del baño conservando tu dignidad son
escasas. Tienes que reaccionar con rapidez, no puedes quedarte encerrado en el
lavabo toda la noche. Acércate al espejo, mírate bien. ¿Lo ves? ¡Es esta la cara
de gilipollas!
¿Algún editor en la sala? Que me llame y hablaremos de negocios.