Los expertos en bioética se
han preocupado desde siempre por las relaciones entre médicos y pacientes. Ya en
1979, Beauchamp y Childress establecieron en su obra Principios de ética
biomédica la necesidad de que el médico se dirija al paciente en un lenguaje
que este pueda entender, sin abusar de tecnicismos y evitando el distanciamento.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud ha decidido actuar para que
el cumplimiento de este requisito se haga efectivo, concienciando a los médicos
y aportándoles recursos para que puedan hablar a sus pacientes de modo que se
les entienda. Para ello, ha salido publicado un pequeño cuaderno traducido al
español con el título Medisina pa que yo la entienda. Dicho cuaderno
incluye ejemplos en los que se le indica al médico qué lenguaje debe usar en
determinados casos.
Aparato respiratorio
“Tenía usted una especie de zurullo raro en la pulmonada que al tocarlo hacía
flucu flucu. Le hemos metido un palo largo que rasca y hemos ido haciendo
flas flas hasta dejar un bujero rosa”
Hematología
“Su sangre es espesilla y roja, pero sin llegar a granate. Los limocitos no se
llevan muy bien con los branquiosaurios. Unos se meten a un lado y los otros al
otro. O sea, que no se relacionan. Los glaucocélidos van totalmente a su bola.
El hierro vive y deja vivir”
Cirugía general
“Hemos abierto el barrigón así a saco y huele que alimenta. Estaba todo tan
negro que no se veía ni pijo, pero hemos ido escarbando así zas zas hasta
que hemos encontrado un pellejo raro, muy largo, en lo de dentro. Nos daba mal
rollito y lo hemos quitado. No es que no quepa, porque espacio hay de sobra,
pero no es plan de ir dejando cosas por ahí que no se sabe lo que son. Después
se arrejunta todo y no hay quien se aclare”
Urología
“Tiene usted mucho líquido en la huevada. O lo vaciamos con algo o sus güevines
parecerán lámparas de diseño. Le han salido boquerones en la mandanga de no
lavarse, y tiene almorroides en el ojete, o sea que siéntese de manera que el
culo mire siempre al techo”
Psiquiatría
“Usted está rallado. Se agobia
cosa mala hasta que se siente chungo y se le va la pinza. Lo mejor es que se
tome pastillacas de esas Valium, lo justo para no empanarse. Pero no se pase con
la dosis, no lo flipe”