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ATAQUES INDISCRIMINADOS A LA ANCIANIDAD
La primera víctima, Emmanuelle Sépharad, tenía ochenta años y residía en las afueras de París, en un apartamento de renta limitada. No tenía enemigos, era una persona muy apreciada en el barrio y, sin embargo, recibió el primero de los ya innumerables ataques del denominado "terrorista del loro".
El terrorista consiguió acceder al apartamento de la señora Sépharad, entró en su dormitorio, liberó a uno de sus loros mortíferos y desapareció sin dejar rastro. Poco tiempo después, el animal empezó a proferir una serie de gritos insoportables que minaron las fuerzas de la anciana, provocando su muerte al cabo de unas semanas.
A pesar de los esfuerzos
realizados por las autoridades, nadie consiguió alejar al loro de aquella
habitación. Sépharad murió observando aterrorizada el rostro de aquel animal
chillón.
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