El filósofo alemán
Hans Jonas, alumno
de Husserl y de Heidegger, publicó en 1979 su obra más influyente, titulada “El
principio de responsabilidad”. En la contraportada de la edición española
podemos leer lo siguiente: “sólo el principio de responsabilidad podrá devolver
la inocencia perdida por la degradación del medio ambiente y por la explotación
de la energía atómica”. Si sustituyen “el principio de responsabilidad” por “Steven
Seagal”, se darán cuenta de
que el libro sigue teniendo plena vigencia en la actualidad.
Hace dos semanas la revista
“Eaten Nails” publicó una entrevista a Hans Jonas realizada poco antes de su
muerte, en la que el filósofo matiza algunos aspectos de “El principio de
responsabilidad”. Reproduzco a continuación los fragmentos más relevantes de
esta entrevista (las anotaciones en cursiva son mías):
- Sostiene usted en el libro
que la futura explosión demográfica obligará a la humanidad a saquear
brutalmente el planeta, y que “la muerte y el genocidio que acompañarán a tal
situación de ‘sálvese quien pueda’ escapan a toda imaginación”. ¿Predijo usted
la influencia que estas palabras están ejerciendo en los movimientos ecologistas
radicales?
Nunca pensé que se lo tomarían tan en serio. La verdad es que esto de “la
muerte y el genocidio que acompañarán a tal situación” me quedó muy bien. Da
miedo.
- ¿Insinúa usted que no hay que
interpretar tales afirmaciones en un sentido literal?
Mire, yo cuando me pongo a escribir sobre la tecnocracia y el futuro del planeta
me voy animando, me vienen a la mente arañas gigantes aplastando graneros y
comiendo cabezas de criaturas adolescentes, como en aquella película que ahora
no recuerdo cómo se llama. Quizá no haya para tanto. Eso sí, debemos tener clara
una cosa: ahora aún hay barrios donde se puede beber del grifo, pero en el
futuro será imposible hacerlo sin tener que enfrentarse a este horrible sabor a
cloro.
- Pero usted afirmó que el uso
irresponsable de la tecnología conlleva grandes peligros. ¿Es esto también una
exageración?
No, claro que no. Yo una vez perdí el sentido intentando programar el vídeo. Y
esos cascos que les meten a las señoras en las peluquerías no me hacen ninguna
gracia.
- Supongo que es cierto que su madre murió
en Auschwitz, y que ello influyó en su filosofía.
Sí, eso es lamentablemente cierto. Me cuesta creer que la gente siga yendo de
camping después de Auschwitz.
- ¿Sigue usted trabajando y pensando en
nuevos ensayos filosóficos?
No. Ya dije todo lo que tenía que decir. Ahora pinto. Mire este cuadro, lo pinté
basándome en una fotografía de mi esposa cuando era joven. Se titula “Arena en
las ingles”.
- Era hermosa su mujer.
Bueno, en realidad no tanto, pero de espaldas da el pego.