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HISTORIA DE LAS MÁQUINAS SEXUALES: LA ANTIGÜEDAD
El vibrador se ha convertido en uno de los electrodomésticos más imprescindibles del hogar moderno. Ninguna ama de casa actual puede siquiera concebir qué sería de ella sin él.
En la antigüedad no existían
las pilas Duracell y los enchufes tenían problemas de compatibilidad, de modo
que no tenía mucho sentido inventar los consoladores eléctricos, por lo que
empezaron por el principio para irlo complicando progresivamente.
Según Michël A. Granaud,
paleontólogo francés “la brea es un lubricante natural muy resbaladizo que ya se
conocía en el Paleolítico. Esto quizá hace razonable el tamaño de los
obeliscos.” Gracias a la UNESCO el proximo año Granaud realizará una recreación
con un grupo de voluntarios y becarias de su departamento para confirmar su
hipótesis.
Durante el Paleocristianismo, o Cristianismo Viejuno, los paganos, que eran mayoría, prosiguieron con esta práctica. Los cristianos, que esperaban la segunda venida de Cristo para antes de la cena, se sentían extranjeros y peregrinos, y su consigna era no amar al mundo ni a las cosas que hay en él. “Cualquier tierra extraña es su patria y cualquier patria les resultaba extraña.” (San Pablo, Epist. Diognetum). Es por eso que no podremos volver a encontrar maquinas sexuales hasta el siglo XX, tras los movimientos marxistas y feministas.
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