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Un
estudio estadístico encargado por el Ministerio de Marroquinería y
Complementos concluye que el 99% de los españoles no se toma en serio las
teorías de Arthur Schopenhauer, uno de los autores más relevantes de la
Filosofía occidental, maestro del célebre Friedrich Nietzsche. Varias son
las razones que podrían explicar la falta de interés que suscita el
pensador germano. El estudio destaca como motivo principal la poca visión
comercial del filósofo. Una de sus obras más importantes, El
mundo como voluntad y representación, tiene un título muy poco
atractivo y, además, se publicó originariamente en alemán. El editor
español Juan José Robleño parece confirmar esta tesis: "la estrategia
comercial de Schopenhauer es absurda. Una cosa es vender prestigio y
exclusividad, y otra muy distinta pegarse la vacilada de escribir en
idiomas que nadie entiende sin pensar siquiera en posibles adaptaciones
para la gran pantalla". Uno de los principales defectos del autor es,
asimismo, el apellido. Schopenhauer es una palabra difícil de
retener, con poco gancho. Según consta en los diarios personales del autor,
su editor le propuso en un principio sustituir Schopenhauer por el
pseudónimo Mister Choped. El filósofo no aceptó la propuesta y
condenó su obra al ostracismo, que no sé lo que significa pero parece algo
oscuro y apartado.

El
estudio encargado por el Ministerio se apoya en numerosas entrevistas en
profundidad realizadas en distintas localidades del territorio español. En
una de estas entrevistas, la señora Carmen Vélez, propietaria de una
mercería en Alcorcón, ejemplifica claramente la falta de interés del
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filósofo: "lo de que la cosa en sí es la voluntad no lo entiendo, la
verdad. No sé si se refiere a la voluntad como propina o como ganas de
hacer cosas. Una se levanta cada día a las cinco de la mañana para tirar
p'alante, y este hombre se pasa el día bordeando el misticismo, que es lo
mismo que estar borracho pero sólo con el pensamiento. No digo que no
tenga talento, pero me gustan más las zarzuelas".
Hace
muchos años que la filosofía schopenhaueriana ha dejado de ser un tema
recurrente en las conversaciones de la gente de la calle, a pesar de los
esfuerzos que se están llevando a cabo para mejorar la situación. El
último intento desesperado ha sido introducir al autor en el mercado de
las sintonías para teléfonos móviles a partir del eslógan Llama al 7887
si quieres que Schopenhauer te avise cuando suene tu móvil.

También se ha optado por cambiarle el
título a una de sus obras menos conocidas, sustituyendo Especulación
trascendente sobre la aparente intencionalidad en el destino del individuo
por Si lo intentas me amarás con dos canutos de más. El problema,
sin embargo, parece radicar en la Filosofía misma en tanto que disciplina.
Esto es lo que opina el filósofo John Chorleider: "son muchos los
autores contemporáneos que dicen que la metafísica tradicional nos lleva a
los totalitarismos, pero la gente no va a cambiar sus planes por ello, y
menos teniendo ya la vida montada". Lo que resulta evidente, en todo
caso, es que Schopenhauer está perdiendo fuelle. Si le echan un vistazo a
su entorno más cercano, se darán cuenta de que la relación de la voluntad
con su correlato en el mundo fenoménico no es precisamente una cuestión
que inquiete especialmente a los españoles■
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>>El Positivismo, erradicado en España<<
El
departamento antisectario de la INTERPOL ha desarticulado la logia
española Coherentismo Feliz, perteneciente a la Iglesia Positivista.
"Su lema es Seamos positivos, pero en realidad lo único que les
preocupa tener en negativo es su cuenta corriente", declaró el
inspector encargado del caso.

Uno de los
locales de la logia en Barcelona
"Desde que
somos positivistas todo nos parece bueno y oportuno", declaran algunos
de los miembros de la secta a los periodistas, mientras se manifiestan
pacíficamente a las puertas de la Audiencia Nacional reclamando que dejen
libre a Monseñor Chú, el líder de la logia. "Entonces, ¿no les parece
positivo que hayan arrestado a su líder?", preguntó uno de los
redactores. Tras esto, algunos de los hermanos positivistas entraron en
franca contradicción y se desmayaron. Otros, la mayoría, se taparon los
oídos y cantaron Libre de Nino Bravo.

Dos de los
miembros de la secta
A
los miembros de la Iglesia Positivista les está prohibido comer frankfurts,
viajar a Francia, cortarse las uñas y ver cualquier canal de televisión
que no sea Canal+ o Canal+30■
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