Pido perdón a mi menda por haber expuesto públicamente mi vida a ese hato de soñadores y parias que son neuróticos anónimos, dije: "Tras follar y follar con furcias apestosas; lancear las arterias de mis brazos con jeringas gordas de L.S.D.; drenar barricas familiares y ajenas hasta quedar borracho como un pellejo; y sodomizar criaturas hijos de inmigrantes chechenos en el asilo donde trabajo como voluntario, considero que es propio que busque ayuda. Es por ello que estoy aquí". ¡Tonto, tonto, tonto!
Grado de arrepentimiento: 1 sobre 10. Firmado: Jorge Óscar Ramos.