A Jonathan

Perdón por haberle dado un euro a esa yonki indeseable. Perdón porque tuviste que recuperar mi cartera. Gracias y perdón, porque por mi culpa tienes la mano hinchada y con un dolor agudo. Me pido perdón a mí misma por ser tan buena y confiada.
¡El que no salte policía nacional!
Grado de arrepentimiento: 10 sobre 10.
Firmado: Marinostrum.

A mis empleadores

Camila, hermana y Sra. gerente, lamento muchísimo haber defraudado la confianza que Ud. y los demás altos ejecutivos del negocio familiar habéis depositado en mí, para darme empleo. Sé de sobra que la hora de entrada al trabajo es a partir de las diez antes meridiano; que debo lucir una apariencia pulcra y descente; que no debo hostigar a las mujeres llamándolas rameras ó zorritas -aún cuando su apariencia sugestiva denote lo guarras que puedan ser en su vida privada-; que no debo manejar la caja chica como si fuese mi alcancía; que no debo insitar a mis compañeros de área a la olgazanería ni organizar botellones sino después de las seis de la tarde y fuera de la empresa... Ahora que lo recuerdo, creo que este pliego disculpatorio (no sé si así se escriba) está de más, porque al fin y al cabo, la fábrica de embutidos es de la familia y yo puedo hacer lo que me manden y ordenen mis huevos... Ahora os digo que "me remuerde en el alma hacer lo que hago, pero lo seguiré haciendo".
Grado de arrepentimiento: 1 sobre 10.
Firmado: No Mercy.

A mi novio, el rubio de largos cabellos

Te pido perdón, porque a veces no sé cómo llevar tus "prontos", y me cuesta ponerme en plan sargento.
Te pido perdón por no haber quedado contigo hoy. Era para que pensaras un poco en lo que has hecho y te des cuenta de que tienes la mecha muy corta.
Te pido perdón porque a veces he odiado a tus amigos y a tu trabajo, culpables de que llegues a casa agotado, antireceptivo y BORDE indeseable.
Te pido perdón por tener actualmente agotada la paciencia.
Grado de arrepentimiento: 8 sobre 10.
Firmado: Mujer triste y decepcionada.

A la Selección Española

Pido perdón por haber dudado de que semejantes neanderthales lograran conseguir un resultado satisfactorio en una disciplina puramente física y necia como es el fumbol consiguiendo con ello que millones de neanderthales físicamente más deficitarios, aunque mentalmente igual de faltos, celebren como propio un hito estúpido, vacío, deportivamente nulo y que solo entretiene de problemas más graves, reales y acuciantes. Lo siento de corazón. Intento descargarme de parte de la culpa echándosela a mi viejo televisor cuyo tubo de imagen, en la presentación del combinado nacional (antes era la ginebra con limón), les hizo aparecer ante mí en blanco y negro lo que unido a su corta estatura, su hirsutismo, ojos juntos y pinta-de-gañán, hizo que fantaseara con la posibilidad de estar viendo TV del pasado y que, apostando sobre seguro, diera por cierto su fracaso. Mea culpa.
Grado de arrepentimiento: 1 sobre 10.
Firmado: Don Julito.