Muchos centros educativos de nuestro país defienden y practican la educación
inclusiva, es decir, aquella que considera que no deben realizarse
distinciones basadas en el sexo, la procedencia, el color de la piel, la
religión, las discapacidades o el origen social de los niños que acuden a la
escuela. Muchas escuelas concertadas reciben ayudas por parte del gobierno
que hacen posible la integración de niños con dificultades de adaptación. La
integración en centros educativos ordinarios de menores con discapacidad ha
resultado, al parecer, viable y beneficiosa para todos.
La
Generalitat de Catalunya ha dado un paso más a favor de la educación
integradora contemplando un colectivo que hasta ahora había sufrido una
clara marginación: la comunidad de avestruces. Los avestruces eran educados
hasta hoy en centros especiales, apartados de la normalidad y sin mantener
contacto con los niños catalanes considerados “normales”. El acceso de los
avestruces catalanes a la universidad era, asimismo, una utopía que, hoy por
hoy, parece que puede convertirse en una realidad gracias a la iniciativa de
la Generalitat.
La convivencia de los avestruces con
el resto de alumnos catalanes parece plenamente viable.
Las declaraciones de la
consellera d’educació del gobierno catalán reflejan una clara
voluntad integradora: “no ignoramos las dificultades de adaptación que
tendrá que afrontar a diario un avestruz en la escuela ordinaria, pero
creemos que es posible su integración si se cuenta con el apoyo adecuado.
Creemos que hay que defender una educación en catalán y de calidad para
todos, y ello incluye también a los avestruces catalanes. Para el resto del
alumnado es también beneficioso aprender a convivir con la diferencia,
entendiendo que no todos somos iguales”.
El avestruz catalán que acuda a la escuela pública dispondrá de todo tipo de
ayudas para su integración en el entorno escolar: sesiones de logopedia,
clases intensivas de catalán, psicomotricidad, asesoramiento psicológico
personalizado, etcétera. De cara al curso que viene, se prevé el ingreso de
unos cincuenta avestruces en cinco centros educativos de Catalunya. Con el
tiempo sabremos si esta iniciativa es factible y positiva.