Compromiso con la obra
Tanto El rei Nikochan como yo somos muy abiertos musicalmente hablando. Lo
único que yo no soporto es el reggae. Así que si nos pone usted, por ejemplo,
un disco de Death Metal, pues nosotros encantados y agradecidos oiga. Y si
es noruego, mejor. Y si es Mayhem ya, ni le cuento. Porque Euronymous (en
griego, príncipe de las tinieblas), el que fuera líder de Mayhem hasta que
se le encontrara muerto con 23 puñaladas en la escalera de su bloque de
pisos, no sólo era un compositor versátil (Dios le tenga en su glorieta)
sino que además de ser un artista integral comprometido con su obra, era un
auténtico ideólogo, un hombre avanzado a su tiempo. Sin embargo, reservado
como pocos, siempre pendiente de los suyos, de un altruismo y humildad
extraordinarios, concedió muy pocas
entrevistas.
Conmovedor.
Fue un tipo llamado El Conde Grishnach (que curiosamente grabó la pista del bajo de “De Mysteriis Dom Sathanas”, disco publicado póstumamente tras la muerte del bueno de Euronymous), que tenía por costumbre ir vestido de vikingo. Hoy en día, en la cárcel, recibe cientos de cartas al día y organiza a jóvenes neonazis desde su celda a través de la red, ya no se pinta la cara ni se tiñe el pelo de negro. Para que luego digan que la reinserción no es posible.
La pregunta que Esponjiforme lanza desde aquí es: ¿cuándo veremos en algún grupo catalán este mismo compromiso por su música? ¿Cuánto falta para que este país sea capaz de parir artistas de esta talla? Mientras tanto, tendremos que seguir viendo a Gerard Quintana en los debates del Cuní.
posteado por Kikita Tutankhamon el 14 de Junio de 2005 |