Donald Petipoint fue el inventor del minimalismo, una de las propuestas
éticas y estéticas más influyentes del siglo veinte. Los diarios personales
de su madre, Catalina-Princeps, muestran que, ya desde pequeño, Petipoint
tuvo tendencias claramente afines a este movimiento artístico:
“Se levanta a las doce de la mañana, le doy los buenos días y me contesta
con un rugido. Desayuna un vaso de agua con azúcar y se sienta en su sofá
esperando a que llegue la noche. Le digo que me ayude con las cosas de la
casa y ni siquiera reacciona. Yo le regaño, su padre le grita, pero no sirve
de nada. Ni se molesta en cultivar sus amistades. Es la ley del mínimo
esfuerzo”
Petipoint conversando con sus padres
En un ciclo de conferencias realizado en su propio domicilio, Petipoint
declaró que él nunca se propuso ser artista ni aportar nada a la sociedad.
Él no quería ser nada. Inventó el minimalismo por casualidad.
El artista dando una conferencia en su casa
Catalina-Princeps fue el testimonio directo de la creación de la primera
obra propiamente minimalista por parte de su hijo:
“Él bebía siempre Coca-Cola de
botella con una paja muy larga que le ahorraba tener que agacharse a por el
vaso. Yo le colocaba una servilleta debajo de la botella para que no me
ensuciara la mesa. Él se fijó en el círculo que dejaba grabado el culo de la
botella en la servilleta. Me dijo que aquello le parecía estéticamente
bonito. Así que yo se lo enseñé a un primo que era catedrático en Dresden.
Lo vieron unos especialistas, les gustó el estilo y lo aplicaron a la
pintura, a la arquitectura y al diseño”
Petipoint pronto se hizo un hueco en el mundo de las Bellas Artes. Los
intelectuales le veneraban, admiraban su economía verbal. Su mirada distante
les parecía profunda e intensa. Después de los culos de botella impresos en
servilletas de papel, Petipoint realizó una serie de esculturas denominada
“Presión I, II y III”. Se trataba de cojines de sofá sobre los cuales
Petipoint se había sentado durante años, hasta estampar en ellos la forma de
su trasero, claramente reconocible. “Es como lo que hace Duchamp, pero sin
tanta mandanga”, afirmó su padre, que le hacía de representante.
Muchos artistas célebres siguieron el ejemplo de Petipoint: Ellsworth Kelly,
Frank Stella, Donald Judd, Jules Olitski o Kenneth Notan. Sin embargo,
ninguno de ellos consiguió aunar con tanta maestría la estética con la
propia vida. Petipoint practicó hasta su muerte el minimalismo vital, y el
nihilismo del movimiento hippie o lo de Ramón Sampedro son en realidad
burdas imitaciones que acabarán pasando de moda. El verdadero minimalismo,
sin embargo, estará presente en nuestra vida cotidiana a través de objetos
como estos: