Joe “Ostiafina” Palmer era un ser excepcional. Fue el mejor boxeador de los
años setenta, un verdadero coloso en el ring. Nació en un barrio humilde de
Ohio, Arlington, New Mexico, de padre judío y madre alcohólica. Desde
pequeño aprendió a soportar el dolor y se entrenó duramente parando taxis a
patadas y abriendo puertas con la cabeza, incluso las que se abrían hacia
fuera. A los veinte años de edad se había enfrentado ya a los más grandes
luchadores. Había derribado a Jackie “Rebientaórbitas” Smith y había hecho
picadillo a Jim Franklin, alias “La Roca”, que acabó cambiando su apodo por
el de Jim “Steak Tartar”. Se convirtió en el campeón del mundo de los pesos
pesados derrotando a Lennie “Gallumbos” Parker, quien después del combate
era capaz de mirarte fijamente a los ojos y darte la espalda simultáneamente.
Joe “Ostiafina” Palmer
Parecía que nada en el mundo podía parar a Joe “Ostiafina” Palmer. Sin
embargo, el 13 de Diciembre de 1976, Joe se sintió incapaz de subir al ring
por vez primera. Había empezado a sufrir mareos y a sentirse extraño. Su
manager, Henry Llopis, se preocupó seriamente cuando Joe le dijo por
teléfono que no quería recibir visitas y que no respondería a las llamadas
durante un tiempo. “Joe, muchacho, no vas a echarlo todo por la borda por un
simple mareo”, le contestó Henry. No obtuvo respuesta. Joe colgó el aparato
y se encerró en su dormitorio. ¿Qué le estaba ocurriendo a Joe “Ostiafina”?
¿Por qué se negaba reiteradamente a recibir la visita de un médico? Después
de insistir mucho, Henry Llopis consiguió que Joe le recibiera en su casa y
que acabara confesando su problema:
- ¿Cómo quieres que pelee? ¿No me has visto la barriga Henry?
- ¿Qué demonios le ocurre a tu barriga? Yo no le veo nada raro.
- Henry, joder, mírame a la cara. ¿No me ves distinto?
- Lo único que veo es que te estás comportando como un jodido marica Joe. Si
no fuera porque sigues comiendo como un puto cerdo, pensaría que te has
vuelto anoréxico.
- Henry, no seas idiota. ¡Mira mi barriga joder! ¿Es que no te das cuenta? ¿Cómo
quieres que suba al ring y ponga en peligro al bebé? Estoy de cuatro semanas
Henry, de cuatro jodidas semanas.
Joe “Ostiafina” Palmer sufría un embarazo psicológico. Era un trastorno
humillante, sobretodo para un boxeador de primera categoría. Henry prometió
guardar el secreto. Aseguró ante la prensa que Joe “Ostiafina” había
decidido abandonar el boxeo temporalmente a causa de una depresión. Sin
embargo, Joe no volvió a boxear nunca más. Pronto la gente se olvidó de él y
otros luchadores ocuparon su lugar.
Gracias a los diarios personales de Henry Llopis, descubiertos recientemente,
hemos podido conocer de cerca algunos detalles de la triste decadencia de
Joe “Ostiafina” Palmer:
Octubre de 1977
He recibido una carta de Joe.
Está furioso. No soporta ver cómo le quitan el puesto. Dice que el boxeo se
ha convertido en un negocio de mierda. “Hasta los nombres de los boxeadores
están patrocinados por las grandes empresas Henry. ¿Qué mierda es esta? ¿Desde
cuándo un boxeador se hace llamar David “parquet flotante” Lexington, o
Charlie “cerrajería 24 horas” Dretske?”
Enero de 1978
Esta mañana mi mujer ha visto a
Joe paseando por el parque. Arrastraba un carrito y le hablaba a un osito de
peluche que había dentro. Creo que está muy jodido de la olla.
Junio de
1979
Joe está destrozado. Me ha
llamado esta tarde. Lloraba como una niña desconsolada. Dice que no han
aceptado a su hijo en la escuela pública. Está pensando en viajar a Europa,
pero no le queda un duro.
Febrero de 1980
Hoy
ha sido el peor día de mi vida. Me ha llamado Bruce a las seis de la mañana:
han encontrado el cadáver de Joe en la vía del tren. Me he vestido y he
salido a comprar el periódico para leer la noticia. Cuando he abierto la
puerta de mi casa he encontrado una caja de madera. Dentro había una nota de
Joe y un osito de peluche. En la nota Joe me pide que cuide de su hijo.
Asegura que no puede confiárselo a nadie más, que yo he sido como un hermano
para él. Dios mío, este tipo estaba como una puñetera cabra.