7/16/2005

Philosophomon

Los dibujos animados Pokémon constituyen una de las aportaciones más relevantes en el campo de la filosofía. De los Pokémon se ha dicho de todo: los expertos afirmaron en un primer momento que producían ataques de epilepsia, y después la Iglesia aseguró que fomentaban el satanismo. Un estudio reciente ha desacreditado todas estas teorías poco fundamentadas, constatando que, efectivamente, existen en las sociedades occidentales algunos niños epilépticos y algunos niños satánicos, pero en ningún caso se conocen entre ellos. Los segundos, además, no acostumbran a mirar la tele porque siempre están castigados.



La polémica que ha envuelto a los Pokémon desde su aparición ha impedido un acercamiento riguroso y exhaustivo al pokemonismo entendido como un sistema metafísico contemporáneo de raíz hegeliana. La única aportación académica destacable, aunque demasiado simplista, es la de Enrique Fritzman en el artículo titulado "Pokemonismo: la aufhebung posmoderna", publicado en el número 54 de la revista "Athenea".



Nando Solá, un visitante de esponjiforme, nos ha enviado la dirección de una página web que relaciona los Pokémon con distintos filósofos clásicos. Algunas de las tesis defendidas en la página son cuestionables. El intento de vincular el pokemonismo a la historia del pensamiento es encomiable, pero no hay que olvidar que en la metafísica pokemoniana hay elementos típicamente posmodernos que no pueden ser vistos como una mera actualización de teorías clásicas. Lo que más interesa del pokemonismo es, en mi opinión, la reflexión post-ilustrada de lo múltiple a partir de su oposición radical a lo jerárquico o dado-por-sentado per se. Es un tema complejo en el que les incito a profundizar.