9/27/2005

La escuela activa

Los niños más cabrones de mi clase iban a clases de karate. Supongo que sus padres veían en ellos cierto potencial que había que desarrollar. La psicopatía, si no se cuida, acaba por atrofiarse, limitándose sólo a ocasionales ataques de ira. Es más fácil solucionar los problemas hablando que liándose a hostias. Claro, los niños siempre van a lo cómodo y se olvidan de que tienen puños.
La escuela activa

La escuela activa, un sistema pedagógico que estaba muy en boga cuando yo era pequeño, fue una de las impulsoras del karate. De ahí lo de “activa”. Últimamente, una pandilla de místicos chilenos está desarrollando una nueva concepción del karate que traiciona las bases de la escuela activa, basándose en no sé qué historias sobre la recuperación de la tradición y de la espiritualidad de las artes marciales. Mariconadas, en definitiva, que acabarán convirtiendo las clases de karate en performances para afeminados. Atentos a la reflexión del señor Fariña:

Si aceptamos que Karate es amor, es espiritualidad, es la conexión con el universo, con la energía vital, con el Ki; ¿qué es entonces la competición? Dejaré planteada la incógnita, pero antes vuelvo a preguntar: ¿qué sentido tiene el vencer a otra persona? ¿Cuál es el placer de hacerle daño a un compañero de entrenamiento? ¿Qué quiero demostrar al fracturar una costilla?

No perdamos tiempo, despertemos y lancémonos a la aventura del crecimiento personal, de la búsqueda del propio yo.


¿Le parece bien lo que está haciendo, señor Fariña? Está usted incitando a los niños a hacerse pajas en vez de enfrentarse al otro, a la altérité, que diría el filósofo Derrida. Mucho Ki, mucho universo y mucha energía, pero el cuerpo de la Guardia Civil cada vez está más falto de gente con valor. Mis compañeros de clase tenían los huevos como cabezas de enano, y los críos de hoy en día cantan cancioncitas de mierda que escuchan en Operación Triunfo.

9/21/2005

Lección de cine: Filosofía Ficción

En 1895, en San Petesburgo, nacía Piotr Eraserovich, uno de los grandes desconocidos de la historia del arte cinematográfico. Obligado por su padre, estudió Filosofía y Arte en la Universidad de su ciudad. Él jamás quiso estudiar en la Universidad, la educación, y la filosofía en concreto, le parecían contrarias a los principios del nuevo régimen soviético, al que se sentía muy cercano. Sin embargo, en aquellos años el régimen estalinista (en el que también se pasa hambre) andaba falto de cineastas y esquiladores. Y al joven Piotr le horripilaban las ovejas.



Cinematográficamente, de su etapa soviética, no queda apenas obra, excepto una pequeña animación de treinta segundos en la que un Stalin de plastilina sodomiza un cura ortodoxo (o a Papá Noel, no se sabe con certeza). Por entonces su concepción del cine era muy distinta a la de su coetáneo Eisenstein: "No es que esto de inculcar el bolchevismo a la masa esté mal, pero si siguen pagando la entrada con cucharones de sal no llegaremos muy lejos. ¿Nadie se ha preguntado por qué los cineastas de nuestra madre Rusia tienen todos la presión tan alta?"

Piotr Eraserovich jamás se habituó al abecedario cirílico, por lo que, a mediados de los años treinta, con cuarenta años, abandonó su país, la religión ortodoxa, se afeitó, y se nacionalizó alemán. Y así termina la etapa soviética de Eraserovich.

En Alemania, no rodó nada propio (excepto un desafortunado anuncio de kippas que no llegó a ver la luz), pero trabajó para Lang, con el que aprendería los entresijos del cine de ciencia ficción, que tan útiles le resultarían en Estados Unidos después de que el Führer alegremente le invitara a salir del país.

En Hollywood su suerte no mejoraría, pero fue de los primeros en descubrir en el cine sonoro una fuente de transmisión de ideas. Lo intentó, como tantos otros cineastas europeos, con el cine negro.



El público americano no pudo digerir bien las tramas de Eraserovich, como ilustró un crítico de la época: “Es intolerable que en una película de gángsteres y espías el protagonista resuelva la trama simplemente dejando de pensar en ello y pidiendo unas tortitas.”

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Cuando contaba con casi sesenta años y estaba totalmente alejado de la industria cinematográfica que le había marginado, encontró, inexplicablemente, financiación para realizar una serie de largometrajes que fundarían un nuevo género: la Filosofía ficción.

Había entendido, tardíamente quizá, que la filosofía en el cine debía plantearse de una manera más amena y comercial, de ahí surgieron títulos como: El ataque de los filósofos marxianos del planeta rojo, El filósofo que medía 20 pies, Nietzsche versus Superman o El planeta de los semióticos. Eran películas de bajísimo presupuesto y temas aparentemente banales, pero que esconden una profunda problemática no al alcance de todos.

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9/16/2005

Joseph Tharon



En 1953, el físico alemán Joseph Tharon decidió raparse al cero. Sus compañeros de Cambridge le preguntaron sorprendidos por qué había renunciado a su preciosa cabellera. Tharon les respondió con una sentencia que pasó a la historia:
"Si el cabello fuera realmente importante, estaría dentro del cráneo y no fuera".

9/14/2005

Discurso del método

Estábamos deseando poder decir esto: señores, hemos terminado nuestro primer cortometraje. Se titula Discurso del método y constituye una breve pero intensa aproximación a la vida de un profesor de filosofía. Enviaremos una copia del corto en DVD a la biblioteca de la facultad de filosofía para que los estudiantes y el personal docente puedan disfrutar de él. Asimismo, hemos colgado en Internet una versión de baja calidad:



Esperamos que les guste. Pronto añadiremos en Esponjiforme una sección dedicada al corto, incluyendo las fotos del rodaje presentes en los extras de la edición en DVD.



Muchas gracias a todos los que habéis colaborado en la realización de Discurso del método, en especial a Angel, ese actor revelación, y a John Tones y TDQ por sus primeras y benevolentes críticas. Y los demás no se corten, opinen aquí mismo, en los comentarios.
ACTUALIZACIÓN:
Ya hemos subido a la red la sección dedicada al cortometraje, incluyendo fotos del rodaje y demás perlas cultivadas.

9/12/2005

Art of Surgery

Siempre he pensado que separar las ciencias de las artes como si se tratara de actividades totalmente distintas es algo absurdo y gratuito. Ya en el colegio me obligaron a escoger entre las ciencias y las humanidades. Yo me decanté por las humanidades porque mi profesora de física no se depilaba, mientras que la de literatura española, aún siendo fea como la otra, no era tan desagradable. Esta decisión más bien impulsiva puede que haya marcado para siempre mi trayectoria vital. De hecho, es evidente que la ha marcado: estoy escribiendo esto en vez de redactar un artículo complejo y revolucionario para el MIT.
Esta mañana he encontrado al fin una evidencia en favor de mi tesis, algo que demuestra claramente que las ciencias no están reñidas con lo artístico. Se trata de una revista inglesa titulada “Art of Surgery”. Una maravilla que les recomiendo encarecidamente. La revista se centra en el arte de la cirugía, vinculando la actividad de los más grandes cirujanos a las creaciones de los escultores más respetados de la historia. Se describen con rigor y minuciosidad célebres intervenciones quirúrgicas, como por ejemplo la que practicó el doctor Shepperd en 1980. Según explica la revista, Shepperd acariciaba aquella trompa de Falopio con la ternura de un joven amante que desnuda a su querida doncella de penetrante mirada, unas manos de seda conduciendo al bisturí hacia lo más íntimo y lo más profundo de aquel ser extasiado por la anestesia, magistralmente administrada, como siempre, por Herbert Lambert, del Royal London Hospital.



“Art of Surgery” no se limita únicamente a recrearse en las grandes intervenciones del pasado, cuenta también con una cantera de críticos especializados que acuden semanalmente a los hospitales más prestigiosos de Inglaterra y describen en sus artículos de forma pormenorizada todo lo que han podido ver en los quirófanos. Nunca pensé que me emocionaría leyendo la crónica de una colonoscopia o de la extracción de un riñón. Como bien dice el editor de la revista, el arte y la belleza se encuentran en los rincones más insospechados, en la morfología viscosa y retorcida de un intestino grueso puede residir un universo de texturas, colores e incluso de gustos que el hombre de la calle, prejuicioso, desecha sin ser consciente de lo que su sensibilidad se está perdiendo.
Les recomiendo que le echen un vistazo a la revista y, si les gusta tanto como a mí, les animo a protestar por la detención de Ronald Burton, el director y fundador de “Art of Surgery”, acusado injustamente de violación de los derechos humanos, encarnizamiento terapéutico y canibalismo. Para hacerlo basta con que escriban una nota de apoyo a la dirección freeronald@artofsurgery.uk.com y que ingresen la cantidad de dinero que estimen conveniente al número de cuenta 9008-9674-98-79878889. Muchas gracias.

9/08/2005

Nudismo solidario

Últimamente está de moda ser solidario, tolerante y multicultural. Escasean, sin embargo, muestras sinceras de altruismo y filantropía. El miedo a que los demás se aprovechen de nuestra buena fe nos ha convertido en individualistas acérrimos, y no ayudan mucho actitudes como la de aquel grupo de obesas farsantes que, haciéndose pasar por embarazadas, ocupaban todos los asientos de los autobuses. Supongo que lo habrán leído en la prensa.
Deberíamos tomar ejemplo de los habitantes de Chichorrenco, un pequeño pueblo de Andalucía. Allí tuvo lugar hace diez años una terrible injusticia. El cartero del pueblo discutió con su esposa al sorprenderla paseando con su amante, la echó fuera de casa y aseguró que no quería saber nada más de ella. Furiosa y resentida, la mujer depositó en cada uno de los buzones del pueblo la copia de una fotografía en la que aparecía su marido desnudo y sin teñir.
La esposa vengativa pensó que todos los habitantes del pueblo se mofarían de su marido al ver aquella fotografía. Sin embargo, el cartero de Chichorrenco era apreciado por todos, y ni siquiera una imagen tan ridícula consiguió que sus vecinos le perdieran el respeto. Su mejor amigo, el cerrajero del pueblo, se fotografió desnudo y repartió una copia de la fotografía a todo el mundo para que su compañero no se sintiera solo. Siguieron su ejemplo Augusto Perriqueten, el verdulero, y sus tres hijos Rosauro, Mauro y Silvio. Josefa y Pepandro Japote, dueños del bar “Epícrates”, apoyaron la iniciativa fotografiando a todos los clientes de su establecimiento, que posaron desnudos con una copita de anís en la mano, obsequio de la casa.
Anita y Pallejo Lobruzete, dueños de la panadería del pueblo.
Al cabo de tres días todos los habitantes del pueblo se habían fotografiado desnudos, exceptuando obviamente al reverendo Landro-Zurraico Panchín. El alcalde de Chichorrenco, Luño Roñejo “El Trafiqueño”, decidió recopilar todas aquellas imágenes y exponerlas en una sala del ayuntamiento. Las gentes del pueblo colaboraron ilusionadas y pronto atrajeron las visitas de muchos curiosos, que aumentaron el comercio e hicieron prosperar la zona.
Rosita y Chancho Jarrapiento, el notario.
Nunca antes una comunidad como aquella se había puesto de acuerdo para llevar a cabo un acto tan solidario, que exigía cierto sacrificio por parte de todos. Deberíamos tener siempre presentes a aquellos vecinos, pioneros en la práctica del nudismo solidario.

9/01/2005

Cómicos católicos

El cómic de San Agustín es uno de los grandes clásicos de Esponjiforme.com, pero desde hacía cuatro años no había podido leer nada igual. Sin embargo gracias a Papelcontinuo he descubierto que hay vida más allá de Las confesiones, con joyas como "La chica que amó la esvástica".

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Podría hacer un comentario jocoso sobre la posible existencia de cómics sobre filósofos, pero no sólo existen, sino que se venden en Fnac desde hace tiempo en la sección de filosofía. Son obras de rigor contrastado que aparecen en todas las bibliografías.