El montaje del público

Hartos ya de la moda del “Director’s Cut”, seis jóvenes londinenses han fundado una asociación a través de la cual practican el “Audience’s Cut”, es decir, el montaje del público. Con ello pretenden mejorar algunas de las grandes producciones culturales de todos los tiempos, eliminando de cada una de ellas elementos que el público detesta pero que ha ido soportando porque la calidad del resto de la obra parecía compensarlo. Se trata de una práctica ilegal porque viola los derechos de autor, pero a pesar de ello ya circulan clandestinamente productos como el “Pink Floyd LSD-FREE”, un recopilatorio que reúne toda la discografía de Pink Floyd sin “estos molestos ruiditos psicodélicos que tocan tanto los huevos”. También David Bowie ha sido objeto del Audience’s Cut: se han eliminado de toda su discografía las intervenciones de Brian Eno. Los retoques no afectan sólo al contenido sino también a la estética de las obras: han sido suprimidas todas las portadas originales de los discos de Iron Maiden, alegando que “una cosa es la trasgresión y otra el mal gusto”. La literatura también ha sido objeto de revisión: “de Hanif Kureishi hemos suprimido todas las referencias al Pakistán porque la cosa ya cansa, y su último libro nos lo hemos cepillado entero porque sólo habla de su padre y esto a nadie le interesa”. Evidentemente, el cine es el objeto preferente de esta práctica antisistema: “hemos tenido serios problemas con las películas de David Lynch, porque mola cómo están filmadas pero el guión es siempre una puta mierda. Claro, si te cargas el guión te cargas la película entera. Finalmente decidimos quitar el sonido, y algo han ganado”. Las autoridades europeas han expresado su más profundo rechazo a la iniciativa de estos seis rebeldes londinenses, principalmente porque pone en peligro toda la producción del cine europeo de arte y ensayo.





































































