La mar de misterios
Señores, acabo de hacer un gran descubrimiento. Y no me refiero a haber descubierto que el granate es un color que no le sienta bien a nadie, que las películas de Antena 3 no tienen fin, o que el señor Nikochan nos brinda (por fin) un nuevo relato. No. Me refiero a un descubrimiento que trascenderá, que hará mella en la comunidad científica, y que cambiará para siempre nuestra concepción de la vida.
Antes de anunciarles mi teoría, debo advertirles de que no soy una científica chiflada: no he dado con la Atlántida, ni he sido abducida por unos extraterrestres verdes. Aunque, debo confesarles, mi descubrimiento tiene que ver con todo ello. Me explico: estaba yo, paseando por el mundo, con Google maps cuando, de repente, ¡me encuentro con una mujer! Sí, han oído bien, una mujer con la cara en el Mar de Japón (creo), los brazos extendidos y el culo al aire.

Y esto, señores, sólo puede ser obra de un extraterrestre verde, como lo son los gigantes de la Isla de Pascua o los famosos dibujos de Nazca.
Quisiera terminar mi exposición recalcando, para los escépticos, la autenticidad de las fotografías. Para fotomontajes e imágenes fraudulentas, pinchen aquí.




































































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