El cuerpo no engaña
Un grupo de psicólogos de la universidad de Stanford realizó hace unos meses un estudio sobre las reacciones corporales asociadas a la lectura de determinados textos. Los psicólogos reunieron a una serie de voluntarios, les hicieron leer ensayos filosóficos y fragmentos ya clásicos de la historia del pensamiento y de la literatura, pidiéndoles después que expresaran corporalmente aquello que el texto les suscitaba. En un primer momento los voluntarios se mostraron tímidos, pero pronto dejaron aflorar todo lo que llevaban dentro:
Irina Humsfelt, después de leer “La rebelión de las masas” de Ortega y Gasset.
Jerry Laymer, mostrando el trasero y gritando “Rolling, rolling on the river!” después de leer un párrafo de “Madame Bovary”.
Jack Frisner, impresionado tras la lectura del “Anticristo” de Nietzsche, posó tieso ante la cámara.
Humbert Berruezo Jr. no dejó de correr hasta parar un taxi, habiendo leído “Interpretación y sobreinterpretación” de Umberto Eco.Parece difícil sacar conclusiones partiendo de un estudio como este. A pesar de ello, la doctora Milford se muestra satisfecha y sostiene lo siguiente: “El estudio ha demostrado claramente que un texto no sólo se puede analizar desde la vertiente racional. Hay toda una dimensión emocional que está presente incluso en los escritos más fríos y cerebrales. Esta dimensión emotiva tiene su reflejo en el lector, que es también partícipe del hecho literario. Tradicionalmente se nos ha enseñado a reprimir las emociones en tanto que lectores, cuando paradójicamente se nos ha animado siempre a expresarnos corporalmente al escuchar música”.


































































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