La burtonización
Dedicado a JordiSN.
Resulta indignante tener que pagar por la prestación de un servicio que uno no ha solicitado. Llegué a esta conclusión cuando recibí una factura de Telefónica de España en la que me cobraban por el mantenimiento de mi línea telefónica. Llamé al servicio de atención al cliente y le exigí a una señorita que me dijera dónde demonios estaba alojada mi línea telefónica, ofreciéndome a mantenerla yo mismo con esmero y dedicación. La señorita, acostumbrada a este tipo de propuestas, salió del apuro con una excusa barata: “No puedo decirle dónde está su línea telefónica. Si estuviera en algún lugar concreto la llamaríamos punto y no línea”. Telefónica no ha hecho más que inspirarse en la filosofía de los “limpias”, estos tipos que abordan a los conductores en los semáforos, siempre con una sonrisa de oro implantado, y empiezan a enguarrar con su esponja negra los parabrisas de los coches pidiendo dinero a cambio. Y ahora, cuando todo el mundo estaba más o menos acostumbrado a tener que pagar a esta gente por su servicio de mierda sin que las autoridades hicieran nada al respecto, ha surgido una nueva modalidad de agresión al ciudadano, importada de los Estados Unidos. Se llama “burtonising”, en referencia al director de cine Tim Burton, y consiste en lo siguiente: tres o cuatro tipos fornidos y malintencionados aprovechan un momento de distracción para abordar a un peatón cualquiera y mojarle la cabeza con un cubo de agua espumosa. Cuando ya es demasiado tarde para que la víctima pueda hacer nada, los agresores le preguntan si quiere que le limpien el pelo a cambio de una simple propina. Si la víctima se niega tendrá que seguir su camino con el pelo mojado y hecho una mierda, y si se deja hacer acabará también con el pelo hecho una mierda, pero un poco más seco. Los burtonizados se caracterizan por parecerse, muy a su pesar, al señor Burton:
En España ya empieza a ser habitual encontrarse con personas burtonizadas que regresan apresuradamente a sus hogares para recomponerse. Quienes se hayan acostumbrado ya a los “limpias” puede que se crean capaces de asimilar también este nuevo tipo de agresión cotidiana. Piensen, sin embargo, en la posibilidad de acabar teniendo esta pinta:
No sé a ustedes, pero a mí este tipo de cosas me ponen los pelos de punta.
En España ya empieza a ser habitual encontrarse con personas burtonizadas que regresan apresuradamente a sus hogares para recomponerse. Quienes se hayan acostumbrado ya a los “limpias” puede que se crean capaces de asimilar también este nuevo tipo de agresión cotidiana. Piensen, sin embargo, en la posibilidad de acabar teniendo esta pinta:
No sé a ustedes, pero a mí este tipo de cosas me ponen los pelos de punta.


































































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