12/12/2006

Nocilla Dream

Resulta que hay un señor que se llama Agustín Fernández Mallo, licenciado en ciencias físicas, que ha publicado una novela. Ha escrito también distintos poemarios y uno de ellos se titula Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus. Qué duda cabe, pues, de que Agustín Fernández Mallo es un señor al que hay que seguir de cerca. Si les digo que visita Esponjiforme y que en su última publicación, Nocilla Dream, aparecen ancianos chinos adictos al surf, entenderán que este miércoles, a las siete y media de la tarde, sea necesario acudir a la librería Alibri de Barcelona para asistir a la presentación de su novela.

A mí no me gusta recomendar las cosas porque sí. Ayer empecé a leer la novela y les aseguro que es literatura de la buena. No es una novela ortodoxa, se compone de breves capítulos con historias interconectadas. Me recordó a La velocidad de las cosas de Rodrigo Fresán, precisamente por esta habilidad que tiene el señor Fernández de relacionar sucesos que aparecen como fragmentos separados. No es nada nuevo, mi abuela también lo hace, pero en este caso tiene mérito porque está hecho expresamente.

Por cierto, sepan que, en el punto siete del Tractatus, Wittgenstein dice aquello de que Wovon man nicht sprechen kann, darüber mub man schweigen. Traducido al idioma de la gente de la calle, vendría a ser algo así: si no sabes, ¿p’a qué hablas, eh?