2/28/2006

F.F. Coppola o el cine batracio

Francis Ford Coppola es un reputado cineasta al que debemos obras maestras como la trilogía de El Padrino. El mejor argumento a favor de su capacidad y calidad como director es su extensa y premiada filmografía que, como buen autor, ha sabido marcar con un sello personal. La firma que acompaña indefectiblemente las películas de Coppola es el estilo batracio.

2/27/2006

Hans Jonas

El filósofo alemán Hans Jonas, alumno de Husserl y de Heidegger, publicó en 1979 su obra más influyente, titulada “El principio de responsabilidad”. En la contraportada de la edición española podemos leer lo siguiente: “sólo el principio de responsabilidad podrá devolver la inocencia perdida por la degradación del medio ambiente y por la explotación de la energía atómica”. Si sustituyen “el principio de responsabilidad” por “Steven Seagal”, se darán cuenta de que el libro sigue teniendo plena vigencia en la actualidad.
Hace dos semanas la revista “Eaten Nails” publicó una entrevista a Hans Jonas realizada poco antes de su muerte, en la que el filósofo matiza algunos aspectos de “El principio de responsabilidad”. Reproduzco a continuación los fragmentos más relevantes de esta entrevista (las anotaciones en cursiva son mías):
- Sostiene usted en el libro que la futura explosión demográfica obligará a la humanidad a saquear brutalmente el planeta, y que “la muerte y el genocidio que acompañarán a tal situación de ‘sálvese quien pueda’ escapan a toda imaginación”. ¿Predijo usted la influencia que estas palabras están ejerciendo en los movimientos ecologistas radicales?

Nunca pensé que se lo tomarían tan en serio. La verdad es que esto de “la muerte y el genocidio que acompañarán a tal situación” me quedó muy bien. Da miedo.

- ¿Insinúa usted que no hay que interpretar tales afirmaciones en un sentido literal?

Mire, yo cuando me pongo a escribir sobre la tecnocracia y el futuro del planeta me voy animando, me vienen a la mente arañas gigantes aplastando graneros y comiendo cabezas de criaturas adolescentes, como en aquella película que ahora no recuerdo cómo se llama. Quizá no haya para tanto. Eso sí, debemos tener clara una cosa: ahora aún hay barrios donde se puede beber del grifo, pero en el futuro será imposible hacerlo sin tener que enfrentarse a este horrible sabor a cloro.

- Pero usted afirmó que el uso irresponsable de la tecnología conlleva grandes peligros. ¿Es esto también una exageración?

No, claro que no. Yo una vez perdí el sentido intentando programar el vídeo. Y esos cascos que les meten a las señoras en las peluquerías no me hacen ninguna gracia.

- Supongo que es cierto que su madre murió en Auschwitz, y que ello influyó en su filosofía.

Sí, eso es lamentablemente cierto. Me cuesta creer que la gente siga yendo de camping después de Auschwitz.

- ¿Sigue usted trabajando y pensando en nuevos ensayos filosóficos?

No. Ya dije todo lo que tenía que decir. Ahora pinto. Mire este cuadro, lo pinté basándome en una fotografía de mi esposa cuando era joven. Se titula “Arena en las ingles”.

- Era hermosa su mujer.

Bueno, en realidad no tanto, pero de espaldas da el pego.

2/16/2006

El Coñazo

No sé si se han preguntado ustedes alguna vez de dónde viene la expresión “esto es un coñazo”. Hoy en día nos parece lo más normal del mundo asociar una tarea ardua, pesada y aburrida a la imagen de un coño enorme, peludo y amenazante. Doy por supuesto que ustedes se imaginan algo así cuando piensan en un coñazo. En todo caso, es bastante probable que todos dispongamos en nuestro imaginario personal de un coño más o menos antipático que aparece en nuestra conciencia cuando algo muy pesado se nos avecina. Y resulta paradójico porque el coño es, para muchos, sinónimo de diversión sin límites. Un coñazo tendría que significar algo así como una macrofiesta sexual. “Tíos, menudo coñazo la fiesta de ayer” tendría que parecerse a “Tíos, en la fiesta de ayer había muchas tías y me puse las botas”. Pero no. Resulta que significa más bien lo contrario. ¿Por qué? Investiguemos un poco.

En 1914, Barcelona era el centro de la industria cinematográfica española. En aquellos tiempos, imperaban las adaptaciones de folletines teatrales, las zarzuelas y los dramas históricos. Todas ellas eran películas mudas, por supuesto, y se dirigían a un público amante del entretenimiento. En este contexto, y coexistiendo con producciones célebres como “Nobleza Baturra” (1916) o “Vida de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América” (1917), desarrollaba su actividad creativa Armando Flores, un cineasta que, aunque es hoy en día un completo desconocido para muchos, pasará a la Historia del cine por ser el creador de un género cinematográfico apasionante: el porno fantástico (en inglés, “Fantastic Porn”). Como su nombre indica, el género se caracteriza por mezclar hábilmente entornos irreales, fantasiosos y casi siempre futuristas con escenas de sexo muy explícito para la época. Películas como “Los de Marte son coños aparte” (1917), “Fenomenal la sonda anal” (1919) o “Los pezones del espacio se comen despacio” (1918) son piezas clave en la cinematografía de Armando Flores.

Armando Flores

“El Coñazo”, estrenada clandestinamente en 1920, fue la obra más arriesgada del autor, y de hecho recibió tantas críticas que Flores decidió abandonar el mundo del cine para siempre. La película narraba la historia de dos exploradores de la selva que descubrían un coño gigante escondido entre unas montañas rocosas, proveniente del espacio exterior. Haciendo gala de su valentía, los dos protagonistas se adentraban en el inmenso órgano genital y descubrían que su interior era un complicado laberinto del cual nunca podrían salir. Algunos críticos sostienen que Stanley Kubrick se inspiró en esta película cuando rodó la escena final de "El Resplandor", aunque es poco probable que la conociera. Quien sí tuvo acceso a “El Coñazo” fue sin duda alguna Pedro Almodóvar, que la homenajea directamente en una de sus últimas películas.

Un fotograma de "El Coñazo"

Armando Flores vio truncada su carrera cinematográfica por culpa de una película mal planteada e infinitamente aburrida. Sin embargo, de un fracaso siempre puede salir algo bueno. Flores consiguió que “El Coñazo” se convirtiera en el sinónimo de todo lo insoportable, lo tedioso y lo pelmazo. Cada vez que empleen la expresión “¡Menudo coñazo!” estarán ustedes homenajeando a Armando Flores, uno de los cineastas más creativos y arriesgados de nuestra cinematografía.

2/15/2006

El Scottish Research

Desde el mítico Palangre Research Esponjiforme ha convocado ya algunos concursos más: el Gurú Research, el Chicken Research y el actual Scottish Research.


En la imagen, con faldas y a lo loca, los Bay City Rollers.

El caso es que, como hace algunos meses que se convocó, me he puesto a reunir las fotografías que he ido recibiendo en todo este tiempo pensando que serían suficientes para cerrar la edición y convocar un nuevo concurso. Pero el total han sido 55 fotografías y 14 participantes, lo cual queda bastante lejos de sus predecesores. El concurso no se cerrará hasta que no haya una cifra importante de fotografías.

Así pues, anímense y envíen más fotos de gente o perros o alenígenas con faldas escocesas (llamadas kilt). Es más, cualquier prenda con cuadros escoceses es dada por válida.

¡Vamos, no sean remilgados, internet lo está pidiendo!

El Utilitario linkó el otro día este utilísimo generador de estampados escoceses: puedes tunear el estampado que necesites y luego ellos te crean la prenda de vestir que les pidas.

¡Regálale a tu novia la falda que hace juego con el color de sus ojos, pónsela, fotografíala en top-less y luego nos la envías!

¡No hay excusa!

Clos se divierte

El señor Joan Clos, alcalde de Barcelona, inauguró ayer la primera área lúdica para discapacitados de la ciudad. El diario El periódico ilustra la noticia con esta fotografía:

¿Está animando el señor Clos a todos los ciudadanos para que usen las atracciones especialmente diseñadas para los discapacitados? ¿Se considera a sí mismo parte del colectivo? Yo creo que Clos no pretende nada en concreto. Lo suyo es pura joie de vivre.

2/13/2006

La mar de misterios

Señores, acabo de hacer un gran descubrimiento. Y no me refiero a haber descubierto que el granate es un color que no le sienta bien a nadie, que las películas de Antena 3 no tienen fin, o que el señor Nikochan nos brinda (por fin) un nuevo relato. No. Me refiero a un descubrimiento que trascenderá, que hará mella en la comunidad científica, y que cambiará para siempre nuestra concepción de la vida.

Antes de anunciarles mi teoría, debo advertirles de que no soy una científica chiflada: no he dado con la Atlántida, ni he sido abducida por unos extraterrestres verdes. Aunque, debo confesarles, mi descubrimiento tiene que ver con todo ello. Me explico: estaba yo, paseando por el mundo, con Google maps cuando, de repente, ¡me encuentro con una mujer! Sí, han oído bien, una mujer con la cara en el Mar de Japón (creo), los brazos extendidos y el culo al aire.


Y esto, señores, sólo puede ser obra de un extraterrestre verde, como lo son los gigantes de la Isla de Pascua o los famosos dibujos de Nazca.

Quisiera terminar mi exposición recalcando, para los escépticos, la autenticidad de las fotografías. Para fotomontajes e imágenes fraudulentas, pinchen aquí.

2/07/2006

Boladeras Scratch

Margarita Boladeras es profesora de Ética y de Bioética en la Facultad de Filosofía de la UB. Quienes asistimos a sus clases de Bioética pudimos comprobar lo importante que era para esta señora el respeto a la dignidad humana. Ahora, Margarita Boladeras ha dado el salto al videoclip:

Por lo visto, las clases de Ética, lejos de impedir el uso perverso de las nuevas tecnologías, lo están potenciando. ¿Quién es el responsable de esta situación? ¿Los fabricantes de móviles con cámara integrada? ¿M0nti, el alumno que nos envió el vídeo? ¿La propia doctora Boladeras, por su ineficacia a la hora de instruir al alumnado acerca de la dignidad humana? Lo que está claro, en todo caso, es que los más perversos son aquellos que, en vez de censurar este tipo de creaciones audiovisuales, las difunden a través de Internet. Ya podrían dar la cara, esos cabrones.

2/02/2006

Recuerdos

No se si recordarán ustedes las muñecas de papel: eran como las Barbies, pero planas como una tabla.
Debo reconocer que me pasaba horas jugando con la mía que, como curiosidad, les diré que tenía una cabeza enorme. Básicamente la vestía y la desvestía, que era lo único que se podía hacer. Sin embargo, no son estos los recuerdos que quiero evocar, sino otros.
Sabrán ustedes que los esponjiformes estudiamos Filosofía. En aquellos tiempos disponíamos de mucho tiempo libre –es lo que tiene el dedicarse a pensar–, que aprovechamos para crear algunas de nuestras mejores obras como, por ejemplo, la mítica Colección de Muñequitos Docentes. Otros proyectos, menos afortunados, no prosperaron y se quedaron criando polvo en los Archivos Esponjiforme. Es el caso de esta estupenda creación que he recuperado para ustedes del pasado, y que les ofrezco en primicia: se trataba de jugar a vestir al Dr. Nietzsche. Está claro que los muñequitos docentes tuvieron un precedente.