3/31/2006

Nuevas profesiones

3/29/2006

El cazador de bisontes

El bisonte, como sabrán, está en peligro de extinción. Hasta hace poco, manadas de bisontes recorrían las avenidas de las grandes ciudades españolas, deleitando a sus conciudadanos con su lustroso pelaje e integrándose de forma armoniosa en el contexto urbano. Actualmente, para ver pastar algún bisonte, es necesario acudir a espacios especialmente protegidos. En Barcelona aún perviven algunos ejemplares en la zona alta, básicamente en el barrio de Pedralbes. De vez en cuando bajan al Liceo, pero cada vez menos desde que actuó allí La Fura dels Baus.
El típico bisonte español.
El principal peligro para el bisonte de la era posmoderna no es el clima social y cultural sino un tal Armando Violénsia, natural de Palafolls. Violénsia es un individuo radical y antisistema que desde 1978 se dedica a la caza furtiva de bisontes. Está en búsqueda y captura desde que mató a cinco ejemplares en un casino marbellí empleando una escopeta recortada, pero la policía no le ha dedicado demasiada atención hasta el momento. Su actuación más espectacular tuvo lugar en Barcelona hace tres años. El cazador alquiló un ático con terraza en la Avenida Diagonal y desde allí abatió a un bisonte que pastaba en la terraza del bar Sandor. No contento con el crimen, bajó a la calle, se acercó a su presa, le ató una cuerda alrededor del cuello y la arrastró unos cien metros.
Armando Violénsia.
Desde que la conocida banda de leñadores vascos agresivos ha declarado la tregua permanente, las fuerzas del orden han empezado a dedicar su tiempo a cuestiones menores, incluyendo la carrera criminal de Armando Violénsia. Esperemos que le den caza pronto, porque de momento la burguesía catalana vive atemorizada.

3/28/2006

Gracias a todos


Nunca hubiéramos imaginado que esta chorrada acabaría teniendo tanto éxito. En todo caso, les damos las gracias a todos los que envían perdones diariamente. Frikis, que son todos unos frikis.

3/26/2006

Consumo irresponsable

A raíz de los incidentes que han tenido lugar estos últimos días, nos vemos obligados a aclarar que Esponjiforme Entertainment no se hace responsable del uso indebido de las camisetas que vendemos a través de la web.

3/23/2006

Cuando el arte lo es todo


Antonio Robledo

Antonio Robledo Porretas, un retratista afincado en Berlín, está creando mucha polémica en Alemania después de haber desvelado en una entrevista el método que emplea en la realización de sus retratos. Robledo es incapaz de trabajar si la persona que está posando se mueve, aunque sea mínimamente:

“La gente habla de mi etapa de juventud como de la etapa abstracta. Pues no, señores, yo no hacía abstracto. Lo que pasa es que trabajaba con modelos normales y corrientes, y mi ojo, muy sensible al movimiento, es incapaz de convertir en estático algo que se está moviendo”.

Hace ocho años, un amigo del retratista se ofreció a alquilarle a su abuela, en estado vegetativo desde los sesenta años, para que la empleara como modelo. Robledo quedó impresionado con aquella mujer, que no se movía ni un milímetro a no ser que alguien soplara con fuerza muy cerca de su cabeza.

“Aquella anciana era perfecta para mí, pero no podía basar todos mis retratos en ella. La gente iba a pensar cosas raras. Además, su alquiler era más caro que el de mi propio estudio. De modo que empecé a buscar a gente parecida. Me daba igual la edad o el aspecto del modelo. Mientras estuviera inconsciente, me conformaba con cualquier cosa”.

Portrait 87

Robledo asegura que dispone de una lista de espera de más de veinte personas que desean alquilar a sus familiares o allegados para conseguir dinero. El retratista afirma que es algo plenamente lícito: cuidar de personas que no se valen por sí mismas genera gastos que hay que cubrir. Esta tesis, evidentemente, no es compartida por todos, pero lo que realmente ha causado escándalo es una pequeña insinuación del artista casi al final de la entrevista:

- En sus últimos retratos aparecen niños y también personas con los ojos en blanco, incluso algunos de ellos muestran heridas y cicatrices.

Sí, me estoy decantando por un arte más brutal, más impactante. Pero no es el impacto por el impacto. Para esto ya tenemos a la televisión. Yo intento plasmar la fragilidad de las personas, lo que tenemos de materia caduca.

- Supongo que estas heridas las añade usted, quiero decir...


Yo no añado nada, yo plasmo lo que veo. Ya sé qué es lo que me está preguntando. Y es una pregunta que no se preocupa por mi arte sino por lo meramente circunstancial. Pero sí, si le interesa saberlo, la gente está dispuesta a todo, créame. Incluso a inyectarse sustancias paralizantes. Esto no sé si es legal o no. Pero bueno, yo no apunto a nadie con una pistola ni nada. Muchos llegan ya muertos. Yo compro, ellos venden. Las leyes del mercado, ya sabe. ¿Es que aquí nadie ha visto "Mar adentro"?

3/19/2006

La burtonización

Dedicado a JordiSN.
Resulta indignante tener que pagar por la prestación de un servicio que uno no ha solicitado. Llegué a esta conclusión cuando recibí una factura de Telefónica de España en la que me cobraban por el mantenimiento de mi línea telefónica. Llamé al servicio de atención al cliente y le exigí a una señorita que me dijera dónde demonios estaba alojada mi línea telefónica, ofreciéndome a mantenerla yo mismo con esmero y dedicación. La señorita, acostumbrada a este tipo de propuestas, salió del apuro con una excusa barata: “No puedo decirle dónde está su línea telefónica. Si estuviera en algún lugar concreto la llamaríamos punto y no línea”.
Telefónica no ha hecho más que inspirarse en la filosofía de los “limpias”, estos tipos que abordan a los conductores en los semáforos, siempre con una sonrisa de oro implantado, y empiezan a enguarrar con su esponja negra los parabrisas de los coches pidiendo dinero a cambio. Y ahora, cuando todo el mundo estaba más o menos acostumbrado a tener que pagar a esta gente por su servicio de mierda sin que las autoridades hicieran nada al respecto, ha surgido una nueva modalidad de agresión al ciudadano, importada de los Estados Unidos. Se llama “burtonising”, en referencia al director de cine Tim Burton, y consiste en lo siguiente: tres o cuatro tipos fornidos y malintencionados aprovechan un momento de distracción para abordar a un peatón cualquiera y mojarle la cabeza con un cubo de agua espumosa. Cuando ya es demasiado tarde para que la víctima pueda hacer nada, los agresores le preguntan si quiere que le limpien el pelo a cambio de una simple propina. Si la víctima se niega tendrá que seguir su camino con el pelo mojado y hecho una mierda, y si se deja hacer acabará también con el pelo hecho una mierda, pero un poco más seco. Los burtonizados se caracterizan por parecerse, muy a su pesar, al señor Burton:
En España ya empieza a ser habitual encontrarse con personas burtonizadas que regresan apresuradamente a sus hogares para recomponerse. Quienes se hayan acostumbrado ya a los “limpias” puede que se crean capaces de asimilar también este nuevo tipo de agresión cotidiana. Piensen, sin embargo, en la posibilidad de acabar teniendo esta pinta:
No sé a ustedes, pero a mí este tipo de cosas me ponen los pelos de punta.

3/17/2006

Cuestión de pelotas


El ser humano de la fotografía se llama Robert Shepperd y es licenciado en Psicología. Actualmente está desarrollando una tesis doctoral que él mismo califica de revolucionaria, y que trata de explicar por qué a algunas personas no les gustan ciertos deportes:
"Mi tesis se centra en los deportes en los que intervienen pelotas. De hecho, la mayoría de deportes que se practican son de este tipo, destacando sobretodo el fútbol, pero también el tenis o el golf. Mi intención es demostrar, siempre desde un enfoque psicoanalítico, que aquellos individuos que no disfrutan de estos deportes, y que se niegan incluso a practicarlos, en vez de identificarse con los jugadores, sufriendo por sus derrotas e ilusionándose con sus victorias, se identifican con la pelota. Ello les provoca un sentimiento totalmente negativo: se sienten agredidos, utilizados y menospreciados."
Es probable que esta teoría les parezca idiota, y ciertamente lo es. De todos modos, deben tener en cuenta que la madre de Robert Shepperd, la doctora Leidens, dedicó veinte años de su vida a convencer a todo el mundo de que había que tratar de usted a los niños pequeños para que desarrollaran plenamente sus capacidades mentales.

3/15/2006

Lo que queda de Dylan

No creo que el señor Bob Dylan tenga amigos. Si los tuviera, alguno de ellos le hubiera impedido versionar a Radiohead de esta manera:



Una persona con cierta proyección pública corre el riesgo de hacer el ridículo en cualquier momento, incluso sin darse cuenta. Lo hizo el señor Enrique Iglesias en aquella famosa grabación en la que desafinaba, e incluso John Lennon permitió que Yoko Ono destrozara gran parte de sus discos en solitario. Este tipo de gente necesita buenos asesores o, en su defecto, grandes amigos capaces de llegar allí donde no llega la autocrítica.


“Aaaaaaimacriiiiiiiiiiiiiiiiii”

Por favor, que alguien le tienda una mano al señor Dylan antes de que le dé por versionar a Labordeta. Que alguien le regale un puzzle de mil piezas, una maqueta o algo que le tenga entretenido.

3/14/2006

Etnología africana

Los Sanxhii eran una banda nómada de cazadores-recolectores que se movía por el sureste del Sudán. La base de su subsistencia consistía en la recolección de un tipo de castaña, muy abundante en la zona, y algún que otro león, cuando los dioses de la sangre y de la caza les eran propicios. Para conseguirlo, los Sanxhii realizaban un complejo ritual que duraba tres lunas y en el que la base del maquillaje era el antimonio.
Mujeres Sanxhii recolectando castañas.

En efecto, los Sanxhii conocían la existencia y propiedades de este elemento gracias a un antepasado mítico que era alquimista y cuya correspondencia con Ramón Llull se conserva todavía. Cuando en 1965 una compañía británica se interesó por la explotación de los yacimientos de antimonio, los grupos defensores de los derechos indígenas se les tiraron encima, acusándolos de querer reproducir la estructura colonial. Sostenían que debía protegerse el modo de vida de los Sanxhii, alegando que constituían una pieza museística, puesto que habían mantenido sus costumbres y creencias tras la colonización. Conceder el derecho de explotación industrial de las minas de antimonio sería perjudicial para la castaña y, por lo tanto, para la economía de subsistencia de los Sanxhii, que se verían obligados a convertirse en obreros de la mina.
Los Sanxhii no se dejaron influenciar por la llegada del hombre blanco.

Sin embargo, los Sanxhii deseaban que la empresa prosperara ya que necesitaban grandes cantidades de antimonio para desarrollar un prototipo de batería en el que estaban trabajando. En una entrevista concedida tras vender la patente a IBM, el precursor del invento afirmó: “esos trastos [los ordenadores] pueden estar muy adaptados a la american way of life pero para los que somos nómadas son un coñazo. A ver si con esto desarrollan de una puñetera vez la tecnología portátil
En el centro de la imagen pueden ustedes ver al creador de la batería.

Aunque han conservado la mayoría de sus tradiciones ancestrales, los Sanxhii son ahora un pueblo rico y, paradójicamente, sedentario.
Para mostrar su prosperidad a las tribus vecinas, los hombres Sanxhii llevan elegantes sombreros y las mujeres se operan los pechos.

Un fenómeno curioso que ha llamado la atención de muchos antropólogos es el hecho de que ya no comen castañas en absoluto. La antigua base de su subsistencia se ha convertido en tabú. Según cuenta M. Lynch en Los Sanxhii, alma de antimonio, el xamán comentaba al respecto: “Estábamos hartos de comer tantas castañas, ¿por qué se piensan ustedes que en Occidente sólo las comen por Todos los Santos?
El brujo Ganura prohibió institucionalmente la ingesta de castañas.

3/13/2006

Reacciones extremas

Existe una teoría según la cual los seres humanos, en situaciones muy extremas, somos capaces de realizar tareas que estarían fuera de nuestro alcance en circunstancias normales. Siempre se cita como ejemplo paradigmático de esta teoría el caso de la señora Hunter, que a sus sesenta años de edad saltó como un guepardo justo cuando iba a ser atropellada por un niño neonazi.

Recientemente, unos investigadores canadienses se han dedicado a comprobar la validez de esta teoría, que fue formulada ya en los años sesenta. Sus experimentos no han resultado demasiado exitosos, y algunos de ellos les han causado graves problemas. El año pasado, bordeando la legalidad, incendiaron un geriátrico para analizar las reacciones de quienes se hospedaban en él. El sistema de seguridad del edificio encendió los aspersores automáticos y sólo cuatro de los cincuenta residentes se quejaron de un exceso de humedad en la estancia.

A pesar de sus fracasos, estos investigadores han ampliado la teoría inicial, mostrando que las proezas de las que uno es capaz cuando se encuentra en situaciones límite no refieren únicamente al esfuerzo físico. El aburrimiento extremo y la desidia absoluta pueden hacer que una persona normal y corriente haga cosas totalmente impropias de un ser racional:
"Los malnacidos", escultura en bronce realizada por Herbert Kilmer.
"Pasión equina", de Margaret Grenoble.
Disfraz de avestruz de dos cabezas, confeccionado por Jerry Milgram.

3/07/2006

Dignidad postmortem


Es poco probable que conozcan a esta señora, a no ser que estén vinculados al negocio de las funerarias. Se trata de Cyntia Trainer, una ama de casa de sesenta años que ha llegado a convertirse en una pesadilla para las grandes empresas que se dedican al mantenimiento de cementerios y demás tareas relacionadas con cadáveres. Todo empezó cuando Trainer visitó la tumba de sus padres, enterrados uno al lado de otro, dándose cuenta de que entre los dos sepulcros había crecido un arbusto que, en palabras de la propia Trainer, “hacía que no se pudieran ver el uno al otro, tal como ellos habían establecido antes de su muerte”. Trainer denunció a la empresa encargada del cementerio, y el hecho de que las autoridades acabaran dándole la razón la animó tanto que la mujer se convirtió en una defensora a ultranza de los derechos de los muertos: “en una época en la que la gente huye del compromiso, es muy fácil que la voluntad de los muertos no sea tenida en cuenta, a no ser que alguien se encargue de forzar a las empresas a que cumplan con su deber. Esta es mi tarea precisamente: salvaguardar la dignidad de los muertos”.

La gente huye del compromiso.

Cyntia Trainer alcanzó la fama cuando ganó un pleito contra la empresa Stevenson Brothers, que fue obligada a trasladar cincuenta cadáveres enterrados en el cementerio de Martha’s Vineyard. “Aquella gente había pagado más dinero a cambio de una tumba con vistas al mar. Cuando construyeron el hotel de doce plantas, aquellas vistas al mar desaparecieron, pero los muertos seguían allí, reposando delante de una pared de cemento. Estaba claro que debían ser trasladados”. Después de haberse realizado el traslado, Trainer exigió que se inspeccionaran uno a uno los cadáveres, afirmando que tenía la temible sospecha de que muchos de ellos se habían enterrado al revés, es decir, de espaldas al mar. A raíz de aquella inspección, tuvieron que enterrarse de nuevo seis cadáveres.
Recientemente ha salido publicada en los periódicos una noticia que les habrá encantado a los responsables de la Stevenson Brothers. Al parecer, el marido de la señora Trainer, sin duda un hombre vengativo, dejó escrito en su testamento lo siguiente: “Cyntia, querida mía, mi último deseo es que me incineren y que esparzas mis cenizas en Internet”. Ahora este señor ha fallecido y Cyntia Trainer está desesperada. Ni siquiera los responsables de Google han podido ofrecerle soluciones convincentes.

3/06/2006

Si Heidegger levantara la cabeza...

Imaginen que el filósofo Martin Heidegger se levanta de su tumba, se conecta a Internet en un Ciberkaffee y, aparte de las muchas referencias jocosas a su obra presentes en Esponjiforme, se encuentra con esto:

En "Zur Sache des Denkens" (obra traducida al castellano como "El Ser y el Tiempo se lo montan"), Heidegger soltó lo siguiente: "No hace falta ser profeta para saber que las ciencias que se van estableciendo estarán dentro de poco determinadas y dirigidas por la nueva ciencia fundamental, que se llama Cibernética". Digamos que esta ciencia fundamental de la que hablaba se la ha metido bien doblada. Tanto, que ahora mismo cientos de muñequitos heideggerianos del tamaño de una tostada recorren el mundo haciendo el bien:

Heidi asegura que los alemanes que han tenido esta brillante idea nos han copiado. Está pensando en nuestros muñequitos docentes, claro está, y también en esto:
Dudo que nos hayan robado la idea, pero por si las moscas he decidido darle a este post una licencia Creative Commons, que no sé lo que significa pero queda muy moderno, cool, fashion.

3/04/2006

Esponjiforme por el Bien

Por una vez, Esponjiforme se ha adscrito a un movimiento popular y ayer acudimos a la llamada en favor de todo lo bueno. Hace unos días recibimos el aviso de que ayer a las 20h en la Plaça Sant Jaume habría una multitudinaria manifestación en favor del Bien. Y puesto que hemos estudiado filosofía y todos los filosofos (salvo alguna excepción) nos han dicho que el summum bonum es bueno en sí mismo, no podíamos sino ir. Así que para evitar caer en contradicción con nosotros mismos, fuimos.


Nikochan y Casimiro de Lametones

En una manifestación a favor del Bien fundamentalmente hay gente buena. Allí pudimos conocer a los perpetradores e impulsores de la manifestación, Amanda y Casimiro, de Lametones de Amor, a Absence y Absencito, y demás gente afín al Partido. Asímismo, también pudimos saludar a Way y al Capitán Minifalda (quien estuvo repartiendo octavillas entre los transeúntes con su habitual máscara porcina) de Ultraplayback. Pedimos perdón por no haber podido saludar al millar de personas más que invadió la Plaça Sant Jaume.


Absencito, del sector radical

Según la organización, la manifestación fue un exito, y fue, naturalmente, bien. Sin embargo, desde El País y La Razón barren, como siempre, para casa.

3/03/2006

Hace mucho que dejé de pujar

Posiblemente yo fui uno de los primeros españoles en usar ebay. Corría el año 2000. Bush presentaba su candidatura a la Casa Blanca y se avecinaban cambios. Yo estaba estudiando segundo de Filosofía. Fueron esos meses cuando se empezó a gestar Esponjiforme.

E-bay ofrecía a la juventud reprimida de entonces un mundo de objetos y sueños inalcanzables en un país castigado por la hambruna y el hastío. Todos éramos ingenuos y felices. Nikochan aún se afeitaba, aunque fue más o menos entonces cuando dejó de cortarse las uñas, y Zeus Crónida aún creía que lo abducían por las noches. Éramos jóvenes, sí, y teníamos sueños. Crónida quería un intercomunicador nuevo, Nikochan un casco de Darth Vader, y yo... bueno, supongo que yo simplemente quería una vida mejor.

Fueron tiempos mústios los de principios de siglo.

El primer objeto por el que pujé fue una colección de vinilos de Jethro Tull. No sé qué pagué por ellos, pero me abocaron de manera automática a la siguiente compra, un tocadiscos. Luego estuve persiguiendo, durante meses y meses y de forma enfermiza, la caja del 25 aniversario de Jethro Tull, la "cigar box", por la que finalmente pagué 110 dólares a un canadiense muy simpático llamado Edward. Con el tiempo adquirí otra y actualmente tengo dos.

En estos seis años he ganado subastas de una tostadora de los años 40, una gramola de dos metros de alto, un proyector de super 8, una motosierra estropeada, cinco circuitos de Scalextric incompatibles entre sí y una tortita con una mancha que recuerda vagamente a Arias Navarro.

Sin darme cuenta me vi envuelto en una vorágine de pujas irreflexivas. Me alejé de mi familia y dejé de ver a mis amigos, pues necesitaba estar pendiente de que nadie me sobrepujara. Pensaba que estaba solo, pero asisto a un grupo de apoyo con personas con problemas similares: Roger, un empresario que se gastó su fortuna en libros de autoayuda de Amazon, William, que tiene múltiple personalidad y dejó el trabajo para mantener sus 27 blogs, Marie, que perdió la custodia de sus hijos por su obsesión de coleccionar miles de fotos estúpidas.

Hola, me llamo Kevin y llevo dos días sin mirar la barra de descarga del Emule.

Quizá tú también tengas un problema similar.

Un día de estos...

A veces encuentro páginas web que me alegran el día (el enlace requiere altavoces a todo volumen).
Los Fleetwood Mac de garrafón.
La mayoría de sitios de este género (creo que se puede hablar ya de género sin lugar a dudas) incluyen canciones en Midi tirando a cutres, pero la página de estos niños cantores nos obsequia con un Mp3 en toda regla. "One Of These Days" no es precisamente un canto a la vida. La tesis que defiende es más bien esta: la vida es una mierda pero estoy tranquilo porque, cuando al fin la palme, me olvidaré de todo. Ni siquiera el Dark Metal ha llegado a este nivel de radicalidad.
Esta fotografía, en la que Spiderman le mete el dedo en el culo a una criatura inocente, forma parte inexplicablemente de la sección de fotos del grupo.

3/02/2006

Annals of Improbable Research Magazine

Ayer asistí con Liatrix a una conferencia sobre astrofísica impartida por el doctor Carreira. El padre Carreira (el hombre es jesuíta) nos habló de una revista en clave de humor (no, no se trataba de Esponjiforme) que recogía teorías estúpidas que, sin embargo, alguien se había tomado la molestia de evaluar experimentalmente. Lo que no entendí muy bien fue cómo una persona que se ha pasado la vida buscando a Dios literalmente en el cielo, puede encontrar gracioso que alguien intente refutar la creencia popular de que los gatos siempre caen de pié, o que se hagan estudios sobre los efectos de la televisión en la vida sexual de la gente. En cualquier caso, os recomiendo encarecidamente el blog de la revista, y tampoco dejéis de visitar la sección de clásicos, donde se recogen los mejores artículos publicados.

3/01/2006

El cuerpo no engaña

Un grupo de psicólogos de la universidad de Stanford realizó hace unos meses un estudio sobre las reacciones corporales asociadas a la lectura de determinados textos. Los psicólogos reunieron a una serie de voluntarios, les hicieron leer ensayos filosóficos y fragmentos ya clásicos de la historia del pensamiento y de la literatura, pidiéndoles después que expresaran corporalmente aquello que el texto les suscitaba. En un primer momento los voluntarios se mostraron tímidos, pero pronto dejaron aflorar todo lo que llevaban dentro:
Irina Humsfelt, después de leer “La rebelión de las masas” de Ortega y Gasset.
Jerry Laymer, mostrando el trasero y gritando “Rolling, rolling on the river!” después de leer un párrafo de “Madame Bovary”.
Jack Frisner, impresionado tras la lectura del “Anticristo” de Nietzsche, posó tieso ante la cámara.
Humbert Berruezo Jr. no dejó de correr hasta parar un taxi, habiendo leído “Interpretación y sobreinterpretación” de Umberto Eco.
Parece difícil sacar conclusiones partiendo de un estudio como este. A pesar de ello, la doctora Milford se muestra satisfecha y sostiene lo siguiente: “El estudio ha demostrado claramente que un texto no sólo se puede analizar desde la vertiente racional. Hay toda una dimensión emocional que está presente incluso en los escritos más fríos y cerebrales. Esta dimensión emotiva tiene su reflejo en el lector, que es también partícipe del hecho literario. Tradicionalmente se nos ha enseñado a reprimir las emociones en tanto que lectores, cuando paradójicamente se nos ha animado siempre a expresarnos corporalmente al escuchar música”.