9/22/2006

Lirismo fálico

Homo homini friskies.

Frank Perry (Baltimore, 1966) inició su trayectoria artística centrando su interés en la revisión del ready made y explorando, entre otras cosas, el efecto de la ubicación de órganos genitales en contextos impropios, tales como oficinas, naves industriales o peluquerías de señoras. En los años noventa, su obra se centró casi exclusivamente en la estética de la serie Sensación de vivir, creada por Darren Star. A este periodo debemos, entre otras piezas memorables, la magnífica escultura Luke Perry’s vasectomy, que pasó a formar parte de la colección permanente del MOMA de Nueva York en 1999. Actualmente, Perry trabaja intensamente las relaciones que existen entre los conceptos de sexo y de género, jugando con la intertextualidad tan propia de la cultura posmoderna. Homo homini friskies es, según dice el propio artista, “una síntesis perfecta, una condensación de la idea de mujer que ha defendido desde siempre la cultura occidental, frente a la cual yo propongo el concepto de lirismo fálico”. Homo homini friskies formará parte de la exposición “Frank Perry: el lirisme fàl•lic” que organizará el CaixaForum de Barcelona del 27 de Septiembre al 15 de Octubre de 2006.

9/19/2006

Bricomanía

Esta semana andamos todos un poco atareados, de modo que, tirando de refritos, les obsequiaré con un guión que escribí para el programa Homozapping. Se trata de un Bricomanía que tuve que comerme con patatas, entre otras cosas porque incluía imágenes de archivo que no están a la libre disposición de todos los españoles, en contra de lo que cabría esperar. El sketch es una necedad, como verán, pero son aún peores los Diarios de Patricia que tampoco prosperaron por una razón muy clara: la cadena no quería que se parodiara el programa con personajes demasiado frikis. En serio, dijeron eso.
BRICOMANÍA – “Salmón de 30 kilos”.
El presentador en su taller con un gorro de pescador y una caña de pescar. En la mesa, estirado, un pescado enorme.
PRESENTADOR

Impresionante este salmón de treinta kilos, ¿verdad amigos? ¡Y lo hemos conseguido sin tener ni puta idea de pescar! Repasemos los pasos que hemos seguido.

RÓTULO PASO 1:
ARCHIVO: imágenes de la Guerra Civil Española, con los soldados preparando el armamento, celebrando una victoria, etcétera.
OFF PRESENTADOR

Lo primero que hemos hecho es apuntarnos a una guerra civil y proclamarnos vencedores.

RÓTULO PASO 2:
Se intercalan imágenes en blanco y negro del presentador saludando desde un balcón con imágenes de archivo del público vitoreando al caudillo en pleno Régimen.
ARCHIVO: imágenes del público eufórico saludando a Franco.

OFF PRESENTADOR

Una vez en el poder, hemos instaurado un régimen totalitario y nos hemos nombrado caudillos por la Gracia de Dios.

RÓTULO PASO 3:
En la orilla de un río, cinco individuos pescando. Detrás de ellos está el presentador con su gorro y sus botas de pescador, recogiendo florecitas del suelo y hurgándose la nariz.
OFF PRESENTADOR

Y por último, hemos contratado a una legión de pescadores profesionales para que nos consigan las mejores piezas, mientras nosotros disfrutamos de nuestro tiempo de ocio.

De nuevo en el taller. El presentador sostiene un mazo enorme.
PRESENTADOR

Ya veis qué fácil es, amigos. Ahora sólo nos queda cocinarlo.

El presentador golpea el pescado con el mazo.

Le vais dando golpecitos suaves como éste hasta que os quede un carpaccio de salmón de la hostia. ¡Agur amigos y hasta la semana que viene!

9/15/2006

Ravennius

No sé si lo recordarán porque pasó hace muchos años. A mí se me quedó grabado en la memoria. Puedo reproducir mentalmente los hechos como si estuvieran ocurriendo ahora mismo, soy capaz de retroceder diez años en el tiempo y volver acto seguido al presente para contar lo que pasó aquella mañana. Es la diferencia que existe entre leer una noticia en el periódico y estar allí mientras ocurre, en vivo y en directo. Cuando consigo que algunos recuerden el suceso compruebo que le restan importancia: es verdad, me dicen, el autobús que se desvió de su ruta, lo del conductor chalado. Ciertamente, lo que ocurrió aquel 12 de Octubre no fue más que una mera anécdota: un autobús de la línea 75, la que me llevaba cada día al colegio, se salió de su trayecto habitual y acabó en la playa, desconcertando a todos los viajeros. El hecho de que yo estuviese allí no convierte el acontecimiento en algo histórico. Sin embargo, me molesta que el conductor, el tipo que decidió en un momento dado romper la monotonía, saltarse las paradas y llevarnos a la playa porque hacía buen tiempo, sea recordado simplemente como un enfermo mental. A raíz de todo aquello, ese señor se convirtió en un héroe para mí. No llegó a representar un modelo de conducta, por supuesto, pero sí alguien digno de admiración por su enorme valentía. Cálmense, señores, que ya estamos llegando. Es lo que iba repitiendo, con su voz aflautada y su sonrisa bonachona que nunca olvidaré, mientras la gente le increpaba al ver que había girado cuando no debía, saliéndose de la trayectoria habitual. Muy pronto todo el mundo se dio cuenta de que el hombre conducía hacia un objetivo preestablecido. No se había equivocado, se había vuelto loco y probablemente acabaría estrellándonos contra un muro, una iglesia o algo parecido. Todos llegamos aproximadamente a esa conclusión, y yo me asusté especialmente al recordar aquella película llamada Speed que, justamente, se había estrenado el año anterior. Me percaté de que la gente perdía igualmente el control aunque no hubiera bombas ni armas ni amenazas de por medio. Bastaba con que se rompiera una rutina en el momento más inesperado. Bastaba con que un autobús alcanzara un contexto impropio, fuera de lo previsto y, por lo tanto, peligroso. Ya hemos llegado. Señoras y señores: la playa. Es lo que dijo el conductor cuando aparcó el autobús encima de la arena (tuvieron que sacarlo de allí con una grúa). La gente bajó inmediatamente y él, con toda la tranquilidad del mundo, se quitó la camiseta, se bajó los pantalones y se dirigió al mar, dispuesto a darse un baño. Harto de conducir en círculos día tras día y año tras año, había decidido descansar y animar a los demás a hacer lo mismo.
No se supo nada más de aquel tipo. Por supuesto, no volvió a trabajar en la empresa de autobuses. Su nombre apareció en los periódicos durante tres o cuatro días y después volvió al anonimato del que había logrado escapar por unas horas. De no haber estado en aquel autobús hace diez años, ni siquiera le habría reconocido al verle en el vídeo.

Di con él buscando tonterías en Youtube, me pilló totalmente desprevenido. Pensaba que no volvería a verle nunca más y, sin embargo, aquí lo tienen. Sigue relajándose en la playa y conserva, al parecer, la alegría propia de un ser libre. He buscado más información sobre él y, por lo visto, sigue siendo conductor, pero no de autobuses. Lo que conduce ahora es un informativo divertidísimo que se titula “Ravennius”. No se lo pierdan, caballeros.

9/13/2006

Como se llega a ser el que se es

Yo fui nietzscheano de joven. Lo achaco a la falta de ídolos actuales y a la crisis musical que padecemos. Si yo hubiera crecido en los sesenta me hubiera bastado con admirar a dioses como Led Zeppelin o gente así. Leí El Anticristo con 16 años. A los 17 le siguieron la Genealogía de la moral, el Ecce Homo, el Crepúsculo de los Ídolos… Estos últimos, junto con El Anticristo, son los más radicales y megalómanos de su bibliografía. Los capítulos del Ecce Homo se titulan Por qué soy yo tan inteligente, Por qué soy yo tan sabio, Por qué soy yo un destino… Contra lo que pueda parecer, no son libros estúpidos, son coherentes y brillantes y están bien escritos, aunque haya que leerlos con prudencia y con más curiosidad literaria que interés intelectual. El 3 de enero de 1889 Nietzsche se derrumbó en lágrimas en la Piazza Carlo Alberto de Turín ante un caballo que estaba siendo fustigado. El 8 de enero Franz Overbeck viajó a Turín a por Nietzsche y sus legajos para devolvérselos a los brazos amantísimos de su hermana y de su madre, que quizá nunca debió haber abandonado. Antes de eso Nietzsche dejó escritas algunas de las más delirantes frases que ningún filósofo haya dejado escritas jamás (superadas solo por Agustín García Calvo) y que revelan que nuestro pequeño Fried. es como aquellos villanos de las películas de los que se descubre en el último acto que lo que quieren no es recuperar tal relíquia mágica por filantropía sino usarla para gobernar el mundo y convertirlo en un reino de terror sumido en las sombras. Quizá tales aspiraciones son normales, al fin y al cabo le pusieron el nombre de un rey. Aunque él prefería creerse sucesor del Dios que él mismo había dado por muerto.

“Entonces escribí a las cortes europeas, en una arrogancia heroico-aristofánica, una proclama para aniquilar la casa de Hohenzollern, esta raza de criminales e idiotas escarlata desde hace más de cien años; para ello dispuse del trono de Francia, incuida Alsacia, declarando emperador a Víctor Buonaparte, el hermano de nuestra Laetitia, y nombrando embajador de mi corte a mi distinguido Ms. Bourdeau…(…) En mi corte se hablará alemán, pues las obras supremas de la humanidad están escritas en alemán.”

En una nota en la que firma como “El crucifijado”, que bien podría ser el título de alguna película de Robert Rodríguez:

“El mundo está radiante, pues Dios está sobre la Tierra. ¿No ve usted cómo se alegran todos los cielos? Yo acabo de tomar posesión de mi imperio, arrojaré al Papa a la cárcel y haré fusilar a Guillermo, Bismarck y Stöcker.”



Este fan compró el verdadero bigote de Nietzsche en ebay y se lo pone atado con una gomita

“Una vez retirado el antiguo Dios, a partir de ahora yo gobernaré el mundo.”

“Yo soy Prado, yo soy también el padre de Prado y me atrevo a decir que soy también Lesseps”

“A la princesa Ariadna, mi amada. Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero ya he vivido frecuentemente entre los hombres y conozco todo lo que los hombres pueden experimentar, desde lo más mínimo hasta lo más alto. Yo he sido entre los indios Gbuda, en Grecia Dioniso: Alejandro y Caesar son mis encarnaciones, igual que el poeta de Shakespeare, Lord Bakon. Por último fui además Voltaire y Napoleón, quizás también Richard Wagner… Pero esta vez vengo como el triumante Dioniso, que hará de la Tierra un día festivo… No es que tenga mucho tiempo… Los cielos se alegran de que yo esté aquí… También he estado colgado en la cruz…”

“Mañana viene mi hijo Umberto con la encantadora Margherita, a los que recibiré simplemente en mangas de camisa.”



Super Mario Bros era en realidad Nietzsche en Basilea contra los wagnerianos pero por aquél entonces los italianos estaban de moda y tuvieron que cambiarlo.


En una de las últimas notas, sin embargo, abandona el tono grandilocuente anterior y se hace el humilde, como verán:

“Querido señor catedrático, al fin y al cabo preferiría mucho más ser catedrático de Basilea que Dios, pero no me he atrevido a llevar tan lejos mi egoísmo cómo para dejar de crear el mundo por su culpa…”

Las notas de locura están brillantemente analizadas en el libro de Nolte. Y de ahí las he sacado, que yo sepa no están editadas en ningún otro sitio.

9/12/2006

El meme del Sr. Troll

Una moza me ha pasado un meme, algo que en absoluto hacía falta. Se supone que debo contestar a unas preguntas y publicarlas. No me gusta demasiado llamar la atención y prefiero la virtud de la contemplación que permiten el distanciamiento y la prudencia. Sin embargo, no voy a darles la oportunidad de calificarme de altivo. Y, quizá, mi pequeña contribución de hoy engrandezca esta página de chicha y nabo. No me lo agradezcan.

Ahí van las preguntas

¿Qué harías si se acabara el mundo?

De usted, por favor. Para mí cada día es el fin del mundo. Cuando oigo conversaciones en una cafetería, cuando enciendo el televisor, cuando leo la prensa gratuíta, cuando miro las listas de libros más vendidos, cuando navego por internet y leo esta página... La vulgaridad y la vagancia invaden sus corazones occidentales y no hay salvación para la mayoría. Así que no me pregunten qué haría.

¿Qué canción te gustaría escuchar?

De usted, por favor. El Dies Irae del Requiem de Mozart. Les pondría el link con la canción en algún formato comprimido para que pudieran descargarla y escucharla. Pero no solo es ilegal, sino que no la aprecierían.

¿Qué libro te gustaría hojear?

De usted, por favor. Yo no hojeo libros, yo los leo relamiendo cada sílaba. Quizá algo de Thomas Bernhard. En alemán, por supuesto. Y también el Ecce Homo de Nietzsche. Puedo leer dos libros al unísono. Si me quedara tiempo me gustaría también releer El arte del insulto de Arthur Schopenhauer.

¿Con quién te gustaría hablar?

De usted, por favor. Con mi grabadora de voz. La llevo siempre encima por si quiero desahogarme cuando presencio algo que no me gusta. Gasto muchísimas varias cintas al día.

¿Qué te gustaría comer?

De usted, por favor. Pues mire, no lo sé, francamente. La señorita inmigrante que cocina para mí hace cocina de mercado y no puede saberse qué hará de un día para otro.

¿Qué harías, qué te quedaría pendiente por hacer?

De usted, por favor. Me quedaría mirar para atrás y satisfacerme. ¿Esta pregunta no se parece demasiado a la primera?

¿Qué última Web te gustaría visitar?

De usted, recórcholis. Ahora que me lo pregunta, estoy pensando en hacer algun tipo de web personal donde quizá subir algunos de mis poemas musicados para laúd y oboé (toco yo los dos, huelga decir).

Espero que con esto hayan quedado satisfechos. Se supone que debo trasladar la tarea a alguna otra persona, pero, francamente, todos aquellos a los que encuentro dignos de tal cosa están ya muertos.

Aprovecho esta ocasión única para colgarles la foto de alguien que podría servirles de modelo de conducta:


Mi perro "Plinio el Viejo" domina el Sánscrito y es especialista en Anaxágoras.

Atentamente, Sr. Troll
(El autor prohibe comentar esta entrada)

9/06/2006

Carla Robertson

Hace unos días me escribió un antiguo compañero del colegio, contento al haberme reencontrado en esta página web, y tras rememorar las típicas anécdotas divertidas de la infancia me decía: “Joder tío, cada vez que paso por delante de una pescadería y me fijo en esos besugos de mirada desorbitada, expresión alucinada y cuerpo envuelto en hielo no puedo evitar pensar en Carla Robertson”. Carla Robertson era una niña de mi clase que tenía, efectivamente, cara de besugo y, además, parecía sentirse siempre como pez fuera del agua. “Pobre Carla”, continuaba mi amigo, “su actitud ante la vida era como la de un tío que entra en la sala equivocada del cine y se queda a ver la peli por miedo a levantarse, esperando a que acabe de una puta vez”. Su cuerpo, delgadísimo y pálido, la había condenado a la marginación. Ella vivía en su mundo, ajena a todo lo demás, coleccionaba Barbies y de vez en cuando ayudaba a su padre en la pastelería, aunque tenía totalmente prohibido acercarse a los dulces. Al menos eso era lo que se decía, pero de Carla se decían muchas cosas y no todas eran ciertas. Explicaban que había intentado envenenar la comida del colegio y que tenía por costumbre calentar hámsteres en el microondas hasta verlos explotar. No eran más que leyendas infantiles, pero lo cierto es que la niña no estaba en sus cabales. La sorprendí en una ocasión frotándose contra la pared rugosa del pasillo y, al ver que la miraba sorprendido, me gritó: “!Qué pasa! Me estoy depilando, ¿vale?”. Aquello fue definitivo: decidí que me mantendría como mínimo a cien metros de distancia de Carla Robertson, y así lo hice hasta que abandonó la ciudad y se trasladó a Alduña.

El pastel de nata con glorieta, especialidad de la pastelería Robertson.

******

Testimonio de Antonio Medina Hernández, brigada de la Guardia Civil, jefe de sección de Alduña, demarcación a la que pertenece Albadría de la Sierra [Fragmento].

El tres de Marzo de 1999 me hice cargo de la demarcación, insistiéndome mis Jefes en que se trataba de un lugar tranquilo en el que apenas ocurrían hechos o acontecimientos reseñables, lo cual favorecía sin duda mi intención de acabar mis últimos días de servicio en la Guardia Civil sin demasiado ajetreo. Sin embargo, al poco tiempo y aún sin conocer demasiado el destino asignado, algunas gentes del pueblo, en concreto doña Erminia Campín, su marido Severiano Manchón y otros varios testigos, aprovechando la confianza que poco a poco me iban teniendo, me hicieron saber que algo raro ocurría en la aldea; algo que, según cito textualmente, “no es normal y todos se callan por superstición y cobardía”. Los rumores decían que una entidad psíquica supraterrenal había hecho desaparecer a varias muchachas de la aldea y de pueblos colindantes, todas ellas mozas de buen cuerpo, rubias en su mayoría, quizás a modo de sacrificio a los dioses. Tras consultar con el cabo Alfredo Villegas, fui informado del acontecimiento con más detalle y se me confesó que nadie había querido hacer parte de las desapariciones por miedo a las represalias de dicha entidad anteriormente mencionada. (…) Las casas de las familias afectadas habían sido decoradas siniestramente por cuerpos sin vida de animales tales como ratones, conejos y algunas especies de aves frecuentes mayormente en aquella zona, claramente como amenaza directa a las personas afligidas (…) Tras una intensa investigación consistente en inspecciones oculares y mayormente en entrevistas personales a los habitantes de la zona afectada, fui informado de que, paralelamente a las desapariciones, se había producido el cierre fortuito de un establecimiento de la zona, concretamente una pastelería, que era propiedad de una mujer joven a la que todos llamaban, y cito textualmente, “LA CHICA FEA”. Todo ello sin motivo aparente, y dándose el agravante de que, según algunos vecinos tales como Antonia Gálvez y Josefa Revilla, el local despedía un fuerte olor pestilente como de piara de cerdos (…) Tras intentar ponerme en contacto en repetidas ocasiones con la dueña del establecimiento, la anteriormente mencionada “LA CHICA FEA”, y sin éxito por mi parte, procedí a investigar el local con la ayuda del propio cabo Villegas y más agentes de refuerzo, descubriendo en su interior un sótano repleto de pasteles de plástico de esos que se alquilan en bodas y otros festejos populares. Los objetos estaban situados en una especie de altar religioso, rodeados de muñecas tipo BARBI, y dado que despedían olores fuertes procedimos a inspeccionarlos (…) Fue abrirlos y echarnos para atrás de la impresión al comprobar que dentro de cada uno de aquellos pasteles reposaban los cuerpos en estado de descomposición de las muchachas rubias desaparecidas.

******

Carla Robertson había montado una pastelería en Alduña y, totalmente sola después de que su padre muriera en un accidente de tráfico, decidió secuestrar y encerrar a aquellas chicas guapas en pasteles de plástico. Al comprobar que el olor de los cadáveres impregnaba el local y se hacía insoportable, se vio obligada a cerrar el establecimiento. Cuentan que tras ser arrestada se mostró increíblemente fría y distante, como si la cosa no fuera con ella. Dice mi amigo del colegio que ahora, siete años después de lo ocurrido, un grupo de artistas (creo que se trata de las Guerrilla Girls) han construido unas réplicas de aquellos pasteles de plástico y las exhiben en la Tate Modern de Londres, convirtiendo a Carla Robertson en una especie de musa del feminismo.