12/28/2006

Petit Écolier: la entrega de premios

La semana pasada se celebró la ceremonia de entrega de premios del Festival Petit Écolier de Cinéma. Como ya les anunciamos, asistió al acto un filósofo de reconocido prestigio. No quisimos desvelar su nombre, pero ahora, gracias a las inmensas posibilidades del vídeo digital, pueden ustedes acceder a todos los detalles de la ceremonia. Que lo disfruten.

Para los despistados, reproducimos también el vídeo que se llevó el premio, obra de Josep Maria Raventós.

12/27/2006

Estudio del cuerpo serrano

Los cirujanos son significativamente más altos y guapos que los médicos de otras especialidades. No lo digo yo, lo dice un estudio que han hecho unos investigadores del Hospital Clínic de Barcelona y que ha salido publicado recientemente en el British Medical Journal. El estudio añade, asimismo, que los actores que han interpretado el papel de un cirujano tanto en el cine como en la pequeña pantalla son en general más guapos que los cirujanos de la vida real y, por supuesto, que el resto de los facultativos. Se citan como referentes al doctor Kemble de “El fugitivo”, al doctor Derek Shepherd de “Anatomía de Grey” y, cómo no, al ya mítico Gregory House.

Si uno analiza con detenimiento algunos aspectos de la investigación, enseguida se percata de que hay en ella argumentos discutibles y poco rigurosos. Se dice que los cirujanos, al llevar mascarilla y al trabajar en habitáculos limpios y fríos, se conservan mejor. En cambio, los médicos seniors presentan una “tendencia a llevar pesados estetoscopios alrededor del cuello”, lo cual inclina su cabeza hacia abajo y los hace más bajos que los cirujanos, que suelen calzar zuecos.

Estudiar las diferencias fenotípicas entre distintos grupos humanos es una tarea interesante, aunque el miedo a la eugenesia haya convertido estos temas en tabúes. Recuerdo que un profesor que tuve en la Facultad se negaba a aceptar que los negros tienen enfermedades propias y que son, por lo general, más corpulentos que los blancos. La antropología actual niega la existencia de las razas, pero a veces algunos antropólogos van más allá y se atreven a negar el sentido común. Este tipo de miedos tienen su raíz en el hecho de que muchos teóricos son incapaces de separar las teorías científicas del contexto en el que éstas se formulan. Confunden, en definitiva, la metodología científica con la sociología de la ciencia y también, como decían los positivistas, el contexto de justificación de una teoría con el contexto de descubrimiento. Un teórico inmerso en esta confusión diría que la teoría de la relatividad es falsa si la hubiera formulado Hitler o Chiquito de la Calzada, por citar a dos personajes influyentes en la Historia de la Humanidad.

Todo esto me recuerda a una teoría que diseñó Heidi, una de las antropólogas de Esponjiforme, para explicar por qué abundan chicas rubias y guapas en los barrios pijos, si los comparamos con los barrios humildes. La teoría en cuestión defiende que los nuevos ricos suelen casarse con modelos suecas de veinte años. El resultado de este tipo de uniones son criaturitas rubias que visten ropa de Gucci y se matriculan en universidades privadas. No sé qué les parece el planteamiento de Heidi, pero la animo desde aquí a contactar con los investigadores del Clínic. Viendo que tienen tiempo para dedicarse a estas cosillas, seguro que se animan a validar su teoría con estudios comparativos.

12/19/2006

Ay, caramba

A todos los que me han preguntado a lo largo del día qué demonios estaba tarareando:

Si les interesan este tipo de manifestaciones culturales, vean este clip que ya empieza a circular por la red. Como dicen en uno de los comentarios de Youtube, "está tan culero que al mismo tiempo está chingón".

12/14/2006

Autoayúdense

Algunos de ustedes se acordarán probablemente del libro, ese artefacto entrañable compuesto por hojas de papel con letras impresas y, en ocasiones, también con dibujos y fotografías. Parece que este objeto tan curioso se ha revalorizado últimamente en Europa, dada la creciente necesidad de rellenar las estanterías de Ikea con cosas divertidas y estéticamente atrayentes. Si acuden a un centro comercial como por ejemplo El Corte Inglés, la FNAC, el CCCB o el MACBA, verán que los lomos de los libros, es decir, su parte más visible, presentan tipografías y colores cada vez más llamativos, así como títulos altamente sugerentes como por ejemplo “¿Quién se ha llevado mi queso?” o “Fundamentos de Teoría de la Física”. Las estrategias editoriales se dirigen, en definitiva, a la consecución de productos que permitan al consumidor impresionar a las visitas con una estantería bien surtida.

No necesita libros. Tiene caras de Bélmez al estilo Warhol.

De entre todos los libros que podemos encontrar en el mercado actualmente, destacan por su éxito de ventas los manuales de autoayuda. Está claro que no son libros pensados para ser leídos (como recordarán, el libro nació en un principio para ser leído, aunque las cosas evolucionaran más tarde). Digo esto porque, evidentemente, una persona que desee autoayudarse lo último que va a hacer es comprar un libro para que otra persona le resuelva los problemas. Esto sería, precisamente, lo contrario de la autoayuda. En realidad, uno de los pocos ejemplos de autoayuda que se me ocurren es la masturbación. Para esto nunca se han necesitado manuales ni cursillos. El individuo, por sí mismo, es quien encuentra sus propios recursos a la hora de obtener placer.

“Autoayuda” según Google.

Diseñar un libro para que el lector se ayude a sí mismo con la ayuda de otro es, en definitiva, algo contradictorio de base. En vez de pensar en libros de autoayuda, quizá tendría más sentido escribir libros para la autoayuda, es decir, manuales que no solucionaran absolutamente nada e incitaran al lector a buscarse la vida. ¿Qué tipo de contenidos debería ofrecer un manual para la autoayuda? Sin duda, no podría dar consejos ni nada parecido. Un libro de este tipo tendría que incluir cosas como las siguientes:

MI PRIMERA ENTREVISTA DE TRABAJO

Acabas de licenciarte, has repartido tu currículum por toda la ciudad y ahora, después de meses y meses de espera, te han llamado para una entrevista de trabajo. No eres físicamente agraciado y no tienes experiencia profesional, pero deseas causar una buena impresión. ¿Qué esperan de mí? ¿Cómo debo ir vestido? ¿Qué tengo que decir? Estas son, probablemente, las preguntas que te estás haciendo ahora mismo, querido lector. Pues bien, lo primero que tienes que hacer es localizar tu cartera. Cuando la hayas encontrado, la abres y buscas en ella tu Documento Nacional de Identidad, apodado cariñosamente DNI. ¿Ya lo tienes? Perfecto. Lee su reverso con atención. Verás que indica claramente tu fecha de nacimiento. El año en el que naciste es posterior a 1988, ¿verdad? Esto indica que ya eres mayor de edad, amigo. No necesitas que nadie venga a resolver tus dudas. ¡Espabílate y no amargues a los demás con tus problemas de mierda, joder!

NO TENGO AUTORIDAD

Eres jefe de sección en una gran empresa y no consigues poner orden. No te atreves a afrontar la situación con dureza porque siempre has sido partidario de una relación cordial con los empleados, sin asperezas. Los resultados de tu actitud son nefastos, y en casa las cosas están aún peor. Eres incapaz de hacer que tus hijos te respeten. Cualquier experto sacaría una conclusión clara ante esta situación: querido lector, eres un mierda. ¿Que cómo vas a reconducir la situación? ¿Y a mí me lo preguntas? ¡Pero si eres el jefe! Yo no cobro tu sueldo, apáñatelas o muérete, desgraciado.

UNA SITUACIÓN COMPROMETIDA

Es tu primera cita. Estás nervioso, sudas y te entran ganas de mear. Te disculpas y te diriges al baño de ese restaurante caro que se pulirá la mitad de tu sueldo en una noche. Meas mientras piensas en esta bella muchacha con la que, finalmente, has conseguido cenar. Te distraes, tu mano derecha resbala y te meas en los pantalones. Las cosas como son: tu situación es jodida, la has cagado pero bien. Las posibilidades de que salgas del baño conservando tu dignidad son escasas. Tienes que reaccionar con rapidez, no puedes quedarte encerrado en el lavabo toda la noche. Acércate al espejo, mírate bien. ¿Lo ves? ¡Es esta la cara de gilipollas!

¿Algún editor en la sala? Que me llame y hablaremos de negocios.

12/12/2006

Nocilla Dream

Resulta que hay un señor que se llama Agustín Fernández Mallo, licenciado en ciencias físicas, que ha publicado una novela. Ha escrito también distintos poemarios y uno de ellos se titula Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus. Qué duda cabe, pues, de que Agustín Fernández Mallo es un señor al que hay que seguir de cerca. Si les digo que visita Esponjiforme y que en su última publicación, Nocilla Dream, aparecen ancianos chinos adictos al surf, entenderán que este miércoles, a las siete y media de la tarde, sea necesario acudir a la librería Alibri de Barcelona para asistir a la presentación de su novela.

A mí no me gusta recomendar las cosas porque sí. Ayer empecé a leer la novela y les aseguro que es literatura de la buena. No es una novela ortodoxa, se compone de breves capítulos con historias interconectadas. Me recordó a La velocidad de las cosas de Rodrigo Fresán, precisamente por esta habilidad que tiene el señor Fernández de relacionar sucesos que aparecen como fragmentos separados. No es nada nuevo, mi abuela también lo hace, pero en este caso tiene mérito porque está hecho expresamente.

Por cierto, sepan que, en el punto siete del Tractatus, Wittgenstein dice aquello de que Wovon man nicht sprechen kann, darüber mub man schweigen. Traducido al idioma de la gente de la calle, vendría a ser algo así: si no sabes, ¿p’a qué hablas, eh?

12/03/2006

Voten, malditos

Ya saben ustedes que los esponjiformes lo damos todo sin esperar nada a cambio. Si uno de nuestros visitantes necesita ayuda y acude a nosotros, siempre será recibido con los brazos abiertos y nunca le faltará un trozo de carne que meterse en la boca.
Teniendo en cuenta, pues, nuestro encomiable afán filantrópico, es probable que no les importe ayudarnos a ganar, como mínimo, mil euros. No es que nos guste el dinero, amigos. Somos licenciados en Filosofía y este hecho ya indica un desprecio total hacia el bienestar material.

Lo que queremos, en realidad, es ganar un concurso para demostrarnos a nosotros mismos que la sociedad valora lo que hacemos con tanto esfuerzo y con tanta ilusión. El concurso se llama Mediavall y en él participan cortometrajes, anuncios publicitarios y páginas web. Nosotros, que tocamos un poco de todo como David Bowie, hemos decidido presentar algo en cada una de las categorías. Y, para obtener el Premio del Público, necesitamos sus votos y también sus comentarios elogiosos y bienintencionados. Sabemos que no nos fallarán, de modo que si no ganamos será porque el jurado nos tiene envidia cochina.

"¡Que está to amañaaoo!"

¡Voten "Discurso del método"!

¡Voten "Spot festival Petit Écolier"!

¡Voten "Usted Perdone"!

¡Voten "Esponjiforme"!

¡Voten "Cosa Fina"!

¿Se sienten mejor, verdad? Es la satisfacción del deber cumplido.