Nos equivocamos de profesión
Estudiando filosofía uno era muy consciente de que no podría rentabilizar lo aprendido en términos económicos. Y por eso nosotros decidimos hacer algo tan insolvente como una página web. Teníamos poca cultura y encima no sabíamos qué hacer con ella, así que la usamos como fuente de risas y entretenimiento en un ejercicio de postmodernismo autoconsciente. Sin embargo hemos estado totalmente equivocados durante años. La cultura y la filosofía también dan dinero. Y no solo a la SGAE o a las tiendas de fotocopias.
¿Su marido es un pensador de prestigio y no sabe qué hacer con él? ¡No lo piense más y conviértalo en un peluche como han hecho en The Unemployed Philosophers Guild ! Nosotros hicimos algo similar a estos "little thinkers" cuando creamos los muñequitos docentes, pero claro, admito que no tuvimos suficiente visión comercial. Madre mía, suerte que no tengo mucho dinero, porque es que veo lo que tienen y me pongo a salibar como el perro de Pavlov.
En dicha web venden todo tipo de merchandising de filósofos, psicoanalistas y científicos: títeres, relojes, camisetas... Y si te sientes débil ante tanta oferta y te entran remordimientos cristianos ante la idea de convertirte en un pobre diablo consumista, pídete la Barrita Energética Will to Power, conviértete en un auténtico superhombre y arrasa con todo:

¿Eres un nietzscheano reconcentrado? Pues cómprate la camiseta "¿What would Nietzsche do?" para no olvidar aplicar los preceptos del filósofo locuelo en tus pequeñas decisiones cotidianas. Imagínate que estás en la cola del Pans & Company y no sabes si elegir entre el bocadillo de dátiles con crema cheedar o el bocadillo de lechal con pan de 35 cereales... La gente se agolpa detrás de tí, el señor inmigrante que te atiende no puede esperar más, estás sudando y ambos bocadillos te gustan por igual. Por un lado te encantan los dátiles, pero 35 cereales son 35 cereales... Estás a punto de salir huyendo, y agachas la cabeza para romper a llorar... pero entonces ves tu camiseta y te preguntas... "Qué haría Nietzsche?" Y sales corriendo de allí a buscar un burdel para coger la sífilis. Y sabes que esa es la decisión adecuada porque te lo ha dicho tu camiseta.
Los títeres (títeres con cabeza ¡y qué cabeza oigan!) también pueden sacarnos de muchos apuros. Imagina que tu hijo de 7 años te pregunta de dónde vienen los niños. ¿Por qué no dejar que el títere de Freud nos eche una mano? De hecho, si compramos varias figuritas, podemos organizar pequeños debates domésticos. Nuestro hijo nos pregunta sobre la esencia de lo sublime en el arte del romanticismo alemán. Pues Hegel y Schopenhauer pueden debatir sobre el tema como si estuvieran vivos. Y si no, como tienen la cabeza imantada (no porque tengan un imán, sino porque son muy listos y tienen su propia fuerza gravitatoria), pueden pegarse en la torre del ordenador o en la nevera a modo de elegante ornamento. Aunque no sé qué pensaría Adorno de acabar como adorno.
Liatrix me ha regalado seis: Maquiavelo, Platón, Schopenhauer, Hegel, Foucault y Marx. Desgraciadamente el de Nietzsche estaba agotado.
En cualquier caso paseense por su web y ríanse con sus gracietas y ocurrencietas de filósofos sin empleo. Pero no compren nada, si quieren gastar dinero para eso nos tienen a nosotros, y así todo queda en casa.
¿Su marido es un pensador de prestigio y no sabe qué hacer con él? ¡No lo piense más y conviértalo en un peluche como han hecho en The Unemployed Philosophers Guild ! Nosotros hicimos algo similar a estos "little thinkers" cuando creamos los muñequitos docentes, pero claro, admito que no tuvimos suficiente visión comercial. Madre mía, suerte que no tengo mucho dinero, porque es que veo lo que tienen y me pongo a salibar como el perro de Pavlov.
En dicha web venden todo tipo de merchandising de filósofos, psicoanalistas y científicos: títeres, relojes, camisetas... Y si te sientes débil ante tanta oferta y te entran remordimientos cristianos ante la idea de convertirte en un pobre diablo consumista, pídete la Barrita Energética Will to Power, conviértete en un auténtico superhombre y arrasa con todo:

¡Despierta el Dioniso que hay en tí!
¿Eres un nietzscheano reconcentrado? Pues cómprate la camiseta "¿What would Nietzsche do?" para no olvidar aplicar los preceptos del filósofo locuelo en tus pequeñas decisiones cotidianas. Imagínate que estás en la cola del Pans & Company y no sabes si elegir entre el bocadillo de dátiles con crema cheedar o el bocadillo de lechal con pan de 35 cereales... La gente se agolpa detrás de tí, el señor inmigrante que te atiende no puede esperar más, estás sudando y ambos bocadillos te gustan por igual. Por un lado te encantan los dátiles, pero 35 cereales son 35 cereales... Estás a punto de salir huyendo, y agachas la cabeza para romper a llorar... pero entonces ves tu camiseta y te preguntas... "Qué haría Nietzsche?" Y sales corriendo de allí a buscar un burdel para coger la sífilis. Y sabes que esa es la decisión adecuada porque te lo ha dicho tu camiseta.
Los títeres (títeres con cabeza ¡y qué cabeza oigan!) también pueden sacarnos de muchos apuros. Imagina que tu hijo de 7 años te pregunta de dónde vienen los niños. ¿Por qué no dejar que el títere de Freud nos eche una mano? De hecho, si compramos varias figuritas, podemos organizar pequeños debates domésticos. Nuestro hijo nos pregunta sobre la esencia de lo sublime en el arte del romanticismo alemán. Pues Hegel y Schopenhauer pueden debatir sobre el tema como si estuvieran vivos. Y si no, como tienen la cabeza imantada (no porque tengan un imán, sino porque son muy listos y tienen su propia fuerza gravitatoria), pueden pegarse en la torre del ordenador o en la nevera a modo de elegante ornamento. Aunque no sé qué pensaría Adorno de acabar como adorno.
Liatrix me ha regalado seis: Maquiavelo, Platón, Schopenhauer, Hegel, Foucault y Marx. Desgraciadamente el de Nietzsche estaba agotado.
En cualquier caso paseense por su web y ríanse con sus gracietas y ocurrencietas de filósofos sin empleo. Pero no compren nada, si quieren gastar dinero para eso nos tienen a nosotros, y así todo queda en casa.



































































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