Mi nueva amiga Anna
Si han visitado recientemente la página web de IKEA habrán comprobado que la inteligencia artificial existe y atiende al nombre de Anna. Anna es una dependienta virtual que responde educadamente a todas las preguntas o demandas que se le hacen. Sí, cuando digo todas me refiero también a estas en las que usted, querido lector de mentalidad rupestre, está pensando ahora mismo.

Debo reconocer que he puesto a prueba la inteligencia de Anna en situaciones límite, y aunque no siempre me ha facilitado la respuesta que le pedía, sí se ha mostrado consciente de sus propias limitaciones. Esto es ya una muestra de inteligencia, con lo cual podemos darle el aprobado.

Anna es paciente, educada y servicial, pero lo que más valoro de ella, por encima de todo, es su sinceridad. Fíjense:

Gracias Anna, gracias por ser como eres.



































































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