El Bicario
Se le conoce como “El Bicario” y hasta el día de hoy había hecho perder más de siete millones de euros a entidades financieras y otras ONG. Pero finalmente el enemigo número uno de la Policía Nacional ha sido detenido. Su modus operandi era de sobras conocido: convenientemente maquillado y disfrazado de abuelita encantadora la mayor parte de las veces pero también de activista pro-derechos humanos o de rabino respetable, sus principales objetivos eran ventanillas de sucursales bancarias de las que se llevaba el bolígrafo. El delincuente solicitaba información sobre hipotecas u otras actividades sociales de las cajas de ahorro y aprovechaba cualquier renuncio del trabajador para hacerse con el bolígrafo. Aún se desconoce cómo burlaba los sistemas de seguridad pues, como es bien sabido, dichos instrumentos de escritura están fuertemente amarrados con cadenitas.

Este cartel ha estado colgado en nuestras comisarías los ocho últimos años.
Un mensajero puso sobre la pista a la policía: “Tras recoger el paquete y firmar el albarán el tipo se despidió de mí. Le pedí que me devolviera el bolígrafo y él dijo que era suyo. Estuvimos discutiendo tres horas y logró convencerme, pese a que son bolígrafos de publicidad de la empresa. Al llegar a casa y comentarlo con mi señora caímos en la cuenta de que podía haber sido víctima de El Bicario.”
Se desconoce el uso que ha podido dar a los más de once millones de bolígrafos usurpados, aunque se cree que podría haber estado suministrando escuelas en el tercer mundo. Su crueldad parece carecer de límites.
Se desconoce el uso que ha podido dar a los más de once millones de bolígrafos usurpados, aunque se cree que podría haber estado suministrando escuelas en el tercer mundo. Su crueldad parece carecer de límites.



































































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