11/06/2007

Soluciones filosóficas para el galimatías ferroviario

Preocupados como estamos por el caos de Cercanías en Cataluña, queremos asesorar a las autoridades haciendo uso de la Filosofía. Comencemos, pues, sin preámbulos:
¿Qué hacer con los socavones que provocan las obras día sí, día también?
La respuesta la ofrecen el determinismo y la filosofía del lenguaje. No se puede ir en contra del curso de la Naturaleza, es de tontos a la par que inmoral (iusnaturalismo). Hay que dejar que la red ferroviaria se hunda del todo bajo tierra y, entonces, convertir Cercanías en una línea más del Metro. Cambiando únicamente el logotipo y el color de los vagones, hacemos de la necesidad virtud y demostramos que todos los problemas de la Filosofía son problemas del lenguaje (Wittgenstein). Cercanías no, señores. Metro. Ahora se llama Metro.

¿Cómo calmar a la gente, que empieza a estar un poco harta de los retrasos?
El estoicismo puede servir, pero en este caso será determinante la Física teórica. Uniendo astutamente la Teoría General de la Relatividad de Einstein y la Teoría Cuántica, el físico Julian Barbour concluye que el tiempo no existe. Si nada cambia, no puede haber noción de tiempo (Aristóteles). Por lo tanto, si no existe el tiempo tampoco puede haber retrasos. Los retrasos son una ilusión.
¿Y el AVE? ¿Podemos tolerar que ponga en peligro La Sagrada Familia?
Aplicando la mayéutica socrática, replicaremos con otra pregunta que nos acabará conduciendo a la Verdad Definitiva: ¿podemos tolerar La Sagrada Familia? ¿Necesitamos realmente este monumento a la horterada que atrae diariamente a cientos de personas con sandalias y calcetines blancos? Siguiendo la tesis del filósofo inglés George Edward Moore, partidario de aplicar el sentido común en cualquier disquisición filosófica, debemos responder negativamente a esta pregunta. Combinando a Moore con Maquiavelo, llegamos a la conclusión de que las obras del AVE son, precisamente, la excusa perfecta para acabar con los distintos monumentos a la estupidez que pueblan la Ciudad Condal sin necesidad de pedir permiso a los ciudadanos.
Las obras del AVE. Itinerario recomendado:
1. La Sagrada Familia.
2. La Pedrera.
3. Ya puestos, la ruta entera del Modernisme.
4. El Liceu (lo bombardeamos, lo quemamos y ahora lo vamos a hundir).
5. El Heron City.
6. El Bershka de la calle Pelai.
7. La plaza Catalunya (urgente).
8. El Círculo Ecuestre.
9. El bufet japonés rotatorio Kaitensushi.
10. L’Estació del Nord.
11. La escultura de Miró del Parc de l’Escorxador.
12. Todo lo de Tàpies en general.
13. El Centre de Cultura Contemporània (CCCB).

Y última parada: los putos cines Verdi.