Por quién doblan las campanas
Dedicado a Fernández Mallo, que se dejó entrebestiar.

De modo que usted es el primero de la última fila empezando por la derecha.
Exacto, esto fue en un acto que celebramos en Florida. Ya ve que salgo un poco despeinado. Esto me ocasionó problemas.
¿Qué tipo de problemas?
Bueno, se me acusó de romper la unidad. Hay como una obsesión por el parecido, realmente son poco tolerantes a veces. No soportan que uno salga despeinado en una foto, o que haga declaraciones fuera de lo establecido… Digamos que hay cierta presión para que nadie destaque para bien o para mal. Intentar parecerse más a Hemingway que los demás tampoco está bien visto.
¿Hay luchas internas?
No sé si debería decirlo, pero es que es absurdo negarlo. Se habla ya de dos grupos diferenciados: los Hemingways del norte y los Hemingways del sur. Los primeros son más puristas, más radicales, y los segundos no olvidamos que nos metimos en esto para divertirnos. Los del norte están convirtiendo esto en un lobby, es algo un poco extremo.

La idea que tiene la gente de ustedes es la de una asociación lúdica. Se parecen todos a Hemingway y eso debería unirles, no separarles. Es paradójico, ¿no cree?
No sé… el ser humano es así. Llegas a estar tan metido en la organización que el aspecto lúdico desaparece. Todo se convierte en una obsesión por estar a la altura. No puedes ni engordar ni adelgazar, condiciona tu vida. Después llega el momento en el que alguien te pregunta: “¿y tú de Hemingway qué has leído?” Y es una pregunta trampa, es como un examen que te hacen para demostrarte que en el fondo no tienes ni idea, que son ellos los que dominan el cotarro.
Hay jerarquías, pues.
La teoría es que somos todos iguales, pero ya le digo que hay grupos, pequeñas rencillas y envidias. Yo he visto a compañeros míos llorando, todos hemos pensado alguna vez en dejarlo. Pero en el fondo no puedes, cuando ya estás dentro no puedes…
¿Y por qué no? Si no lo pasan bien…
Pues porque llega un momento en el que tu vida es eso. La gente de fuera te ve y te dice: “¡Tío, pero si eres clavadito a Hemingway!” Te das cuenta de que has nacido para parecerte a Hemingway.
Pero seguirían pareciéndose a Hemingway aunque dejaran la organización.
Sí, bueno, eso es lo que dicen. Pero no sé de ningún Hemingway freelance que haya triunfado. ¿Y por qué? Pues porque ellos controlan todos los actos, todas las relaciones institucionales… estar fuera es no estar en ningún sitio.
¿Pero por qué tendrían que estar en algún sitio? Su parecido con Hemingway no se lo iban a arrebatar…
Usted no lo entiende, puede que al principio todo fuera así de fácil y así de ingenuo. Pero ahora, en pleno siglo XXI, parecerse a Hemingway es una responsabilidad, implica meterte en unas redes determinadas… fuera de eso no hay nada. Absolutamente nada.




































































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