Arqueología léxica
El advenimiento de las nuevas tecnologías (Internet, Thermomix, las mallas Vulcano™) ha tenido, como sabrán, sus consecuencias en el lenguaje. Han aparecido muchos neologismos al tiempo que han quedado atrás viejos términos como por ejemplo papadero, churbelán, fascidulce, neoflaquia o potorremia. Sin embargo, algunos de estos neologismos han tenido una existencia fugaz, bien porque referían a una tecnología que finalmente no se ha implantado como por ejemplo el Laserdisc -ya nadie queda con los amigos para laserdisquear-, bien porque me los acabo de inventar o bien porque han aparecido otros palabros que les han suplantado (en catalán, por ejemplo, los blogs empezaron llamándose bitàcoles, luego blogs, más tarde blocs y finalmente se ha optado por una opción alternativa y que no molesta a nadie: Rel·liptique'm-els). Hasta el momento nadie se había dedicado a recopilar estos términos relámpago, pero hace unos meses se creó en la Universidad de Barcelona la primera Unidad de Arqueología léxica, que se dedica precisamente a coleccionar neologismos fallidos. En el blog de la Unidad (UB Rel·liptique'm-el) nos obsequian cada semana con un ejemplo curioso para los amantes del lenguaje. Hoy se nos presenta la palabra nicnombre y se nos habla, también, de su creador.

Su nombre es Gravier Bech. Según explica él mismo, sus padres quisieron llamarle Javier pero un error tipográfico en la partida de nacimiento hizo que finalmente se le conociera por Gravier. Aunque se trate de una mera anécdota, define desgraciadamente la trayectoria vital del sujeto, a tenor de las informaciones que la Unidad ha podido recuperar de la caché de Google (su principal fuente de datos). El caso es que Gravier tenía ciertos problemas de relación que intentó paliar con la implantación de los primeros chats. De hecho, él es quien crea y emplea por vez primera en un chat el término nicnombre como traducción del inglés nickname. Lo hace, concretamente, dirigiéndose a una chica de un foro administrado por Terra y titulado Para mayores de 30 años:
Hola, Laurie, me llamo Gravier pero mi nicnombre es Dr. Jay. ¿Laurie es nombre o nicnombre?
Se producen veintitrés intentos posteriores por parte de Gravier Bech de implantar y contagiar el uso de la palabra nicnombre, pero al parecer nadie decidió seguir su iniciativa y acabó consolidándose el término apodo. Y es que hace falta mucho más que la voluntad de un simple individuo, por fuerte que sea, para incorporar nuevos términos en el uso del lenguaje. De todos modos, el desafortunado Gravier Bech pasará igualmente a la historia, aunque sea ésta la historia de las expresiones que no llegaron nunca a buen puerto.



































































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