5/12/2008

"Y nunca te he de olvidar". El regreso de los dinosaurios

En el fondo nos lo temíamos, pero no acabábamos de dar crédito a las informaciones que iban difundiendo los diferentes grupos ecologistas. Quizá por miedo a aceptar la que se nos avecina, o quizá por esa estúpida tendencia a no creer nada que no haya salido en el blog de Juan Cruz, decidimos seguir con nuestras vidas e ignorar, repetidamente, la más terrible consecuencia que el cambio climático traerá consigo. Pero esas estrategias de autoengaño han terminado, porque ahora es la revista Quo -y no un divulgador peludo y apocalíptico cualquiera- la que en el último número demuestra con datos (¡y con fotos!) que lo que se decía era lamentablemente cierto:
El cambio climático hará volver a los dinosaurios.
Volverán por la misma razón por la que se fueron: el clima. Y la pregunta que todo hombre de bien se formula ante esta amenaza es: ¿dónde aparcarán? ¿Les parecerá bien la democracia? ¿Irán desnudos? Al Gore se ha apresurado a actualizar su documental “Una verdad incómoda” añadiendo fotogramas de Jurassic Park, pero ha ido más allá y ha elaborado un decálogo que, según él, habrá que tener en cuenta de cara a la futura convivencia con esos extraños y colosales seres (nótese que el decálogo tiene cinco puntos, por la cosa esa de que en los Estados Unidos usan medidas distintas):

1. Para evitar enfrentamientos, habrá que respetar la distancia interpersonal de los dinosaurios -lo que los expertos denominan proxémica- que en su caso será, obviamente, mucho mayor. Eso implicará, probablemente, que debamos comunicarnos con ellos a gritos excepto en el caso de los dinosaurios de cuello largo, de talante más cercano y cariñoso (estudios recientes vinculan su psicología a la de los portugueses).

2. Para facilitar que se adapten a nuestro entorno en vez de destrozarlo, tendremos que demostrarles lo mucho que puede facilitar su calidad de vida. Para ello, habrá que mantenerles al margen de discusiones estúpidas como las siguientes: ¿tienen que usar Mac o Windows? ¿Tienen que tratarnos de usted? ¿Vino blanco o vino tinto? Es necesario determinar todas estas cosas antes de que vengan, si no nos ven unidos pensarán que no nos aclaramos e irán a la suya.

3. Lo primero que preguntarán es dónde está lo suyo. Sus montañas, sus parajes, sus nidos o lo que sea que tuvieran. Si se dan cuenta de que nos lo cargamos, harán lo mismo con lo nuestro. Hay que atribuir las transformaciones de su entorno a alguna entidad abstracta, tipo Dios o IRPF, algo ajeno a nuestra voluntad que hizo que las cosas sean como son. Y esperemos que sean deterministas porque si no habrá problemas.

4. No sabemos qué relación tenían con los loros y similares. No es seguro que les parezca bien que los tengamos en jaulas que tapamos por la noche con trapos.

5. Es probable que hagan como los judíos y reclamen un territorio propio en el que establecerse. Que se entiendan con los judíos.

Por cierto, en este mismo número de la revista Quo explican cómo plantar una uña y hacer que crezca un uñero. Es de lectura imprescindible.