12/03/2008

Apestosamente delicioso

Esta tarde me he fijado en un tipo en el metro porque se parecía a Nacho Escolar cuando era tuno y he visto al acercarme que leía una revista. He descartado, pues, que se tratara de Nacho Escolar: él no estaría en el metro y si leyera algo leería Público -no por una cuestión de ego, sino para encontrar erratas, que son las últimas que abandonan el barco-. No sé qué revista era la que le mantenía tan absorto, pero el artículo que atraía su atención mostraba una foto enorme de una coliflor y se titulaba “Apestosamente delicioso”.

JEFE DE REDACCIÓN
¿En qué estás ahora?

REDACTOR
Pensando preguntas para John Updike.

JEFE DE REDACCIÓN
Pues mira, déjalo y escríbeme un artículo sobre la coliflor. En maqueta te dirán los caracteres.

REDACTOR
¿Sobre la coliflor en abstracto?

JEFE DE REDACCIÓN
En abstracto o en salsa de puerros, me da igual. Es un compromiso. Fundación La Caixa. Intercambio de publicidad, ya sabes.

REDACTOR
¿Pero qué hago? ¿Pongo recetas?

JEFE DE REDACCIÓN
Somos una revista de alta gama, no vayamos a lo fácil, por favor. Tampoco tires de Wikipedia, el que lo lea probablemente ya lo sabrá todo sobre la coliflor. Hay que buscarle otra dimensión. Piensa en películas, libros, no sé…

REDACTOR
¿Películas?

JEFE DE REDACCIÓN
¿No era coliflor lo que comía el de Alien cuando le explotaba el renacuajo? Investiga un poco y te saldrán referentes. También estaría bien un recuadro con datos.

REDACTOR
¿Con datos sobre coliflores?

JEFE DE REDACCIÓN
Si puede ser a nivel europeo mejor que si son sólo de España. Puedes empezar por el INE y tirar del hilo. Ah, y que no salga “coliflor” en el título, huye de lo evidente.

Visualizando mentalmente esta hilarante escena, no me di cuenta de que el tipo metía la revista en la mochila y desaparecía. No pude, por tanto, averiguar de qué cabecera se trataba. Un desliz que sin duda no me perdonaré, porque si algo me interesa en este mundo es una publicación que se permite el lujo de dedicar una doble página a la coliflor. Frustrado, lo primero que he hecho al llegar a casa es buscar “Deliciosamente apestoso” en Google con la esperanza de encontrar el artículo, o en su defecto alguna referencia en la que se mencionara el medio que lo ha publicado. No he encontrado nada de eso, pero sí otras cosas igualmente interesantes sobre lo deliciosamente apestoso que han calmado un poco mi sed de conocimiento:

¿Por qué se revuelca en cosas apestosas?

Aaah, el rico aroma del perfume canino. Nada más delicioso para un perro que revolcarse sobre una rata muerta, es el pasatiempo favorito de casi cualquier perro. No entendemos la razón, pero sabemos bien que a ellos les encanta.

Algunas de las favoritas de nuestros queridos perros, incluyen:

· Animales muertos.

· Caca de aves.

· Caca de otros perros.

· Basura (y todo lo que eso implica).

La única forma de controlarlo un poco, porque detenerlo es prácticamente imposible, es tratando de estar ahí en el acto. Si puedes hacerle entender a tu perro que revolcarse en cosas apestosas significa que puede olvidarse de los mimos que sueles darle, entonces vas por buen camino. Cuando lo atrapes en el acto, dile "No" y muéstrate enojado, seguidamente ignóralo, aléjate para que entienda el mensaje: "Rata muerta o yo, tú eliges."

Yo no sabía que los perros gustaban de retozar en compañía de ratas muertas aliñadas con mierda de gaviota, pero esto no ha hecho más que reafirmarme en mi creencia de que es preferible pegar a un bebé que besar a un perro. ¡Revolcarse entre cadáveres! Lo más parecido en el mundo de los humanos sería disfrutar asistiendo a una sesión de la Real Academia. “¡Pero un momento! ¿Qué nos legitima a juzgar a un perro y a apartarlo de sus instintos imponiendo a otra especie nuestras propias categorías morales?” Esto es lo que he pensado de repente, iluminado por la sensatez. He seguido leyendo el artículo vertido por Google y los comentarios de la gente aún me han alarmado más:

Cuánto me alegra haber encontrado este artículo, ya que casualmente mi perra ha hecho eso en tres ocaciones que hemos ido a la playa (revolcarse en excrementos), y ya me estaba preocupando que se tratara de una manía inusual. Para la próxima visita a la playa estaré más pendiente para corregirla de acuerdo a lo que aquí se indica.

Oigan, pues la verdad hasta me siento más tranquila de saber que mi Wagner no es el único que lo hace, resulta que cuando vamos al parque, si ve popo, se revuelca en ella y termina hecho una porquería, una vez hasta lo tuvimos que enjuagar en un charco que había ahí mismo para poder llevárnoslo a la casa y bañarlo ahí. Yo sabía que los perros se revolcaban en animales muertos porque eso lo hace Atala, pero aquél otro diablillo eligió batirse de popo y es horrible!!

Cada vez q NINA hace algo malo, le llamo la atención y la regaño. Pero esto de "mascarillas de excremento y spa de popo" que tanto disfruta pues me pone de los nervios, además de que es un asco bañarla y que decir de las enfermedades que pueden gestarse como consecuencia de sus extravagantes gustos. En fin espero que cambie sus rarezas pronto.

¿Cómo puedes llamar a tu perro Wagner y después decir "popo"? Es como si Dostoievski hubiese publicado una novela llamada “Karamázov y sus tetes”. Pero vayamos a la esencia, y nunca mejor dicho: en vez de esforzarse por entender la raíz de la costumbre perruna, de acudir a la ciencia, fuente de conocimiento, para comprender, esa gente reacciona con miedo ante lo desconocido y opta por la represión y la censura. Una actitud muy humana, por desgracia, pero también muy reprobable. He sentido la tentación de comentar el artículo y de decir a toda esa gente que la ignorancia es la fuente de la intolerancia, y que la mejor cura para el antropocentrismo es el estudio de la diferencia. Pero, obviamente, no serviría de nada y quedaría pedante. Será mucho mejor que espere a que Público saque el tema en portada con recuadros con datos y un enfoque ameno y pedagógico.

JEFE DE REDACCIÓN
Cómo lo has… ¿Apestosamente delicioso?

REDACTOR
Sí… me ha parecido sugerente.

JEFE DE REDACCIÓN
Sería sugerente si el artículo hablara del coño de la Bernarda.