5/28/2008

Apología del delincuente común

La semana pasada se hicieron públicas las conclusiones de un estudio encargado por el ministerio del Interior sobre la situación de los delincuentes en España. Los datos son alarmantes. El delincuente común está desapareciendo como tal, la autorregulación fracasa y el intrusismo profesional hace mella. Nos lo cuenta Andoni Cointra-Godesia, presidente de la Asociación de Víctimas del Código Penal de Catalunya.
De todos los datos que aporta el estudio, ¿cuál es el más impactante?
Bueno, yo he visto a un tío atracar un supermercado a cabezazos. Pocas cosas pueden impactarme. Pero si se trata de destacar datos, sin duda el cambio en las causas de fallecimiento es significativo.
¿Se refiere a ese 76% de delincuentes españoles muertos por infarto de miocardio?
Claro. Hace unos años morían a cuchilladas, o por disparos en la cabeza. Ahora el sobrepeso es la gran preocupación. ¿Por qué? Pues porque el delincuente actual no es un delincuente de calle. Es sedentario. Vive de la estafa en internet, del delito informático. El delincuente común es el menos común de los delincuentes.
¿La tecnología ha provocado, pues, muchos de estos cambios?
La industria del ocio en general. Los videojuegos banalizan la delincuencia. Dan a entender que asesinar a alguien a patadas es baladí, que es algo que puede hacer cualquiera. Y no. Un delincuente tiene que empezar desde abajo, robando la cartera a los viejos y todo eso, hasta que se asimila la mecánica del negocio y se interioriza la violencia. Ahora todos los chavales que empiezan quieren empezar desde arriba, a lo grande, con tiroteos y palizas, y luego pasa lo que pasa, se hacen chapuzas. Se ha perdido lo artesanal. Los cronocrímenes, por ejemplo, son historia.
¿Los cronocrímenes?
Sí, bueno, es como llamamos al hecho de robarle el reloj a alguien en tiempo récord. Todo esto se ha perdido, incluso se desprecia. Como si fuese fácil.

El joven delincuente de hoy.

Aumentan, sin embargo, las violaciones, que es un delito tradicional…
Sí, pero fíjese en el tipo de violaciones. Son violaciones químicas: drogan a la víctima y a partir de ahí todo es cuesta abajo. Cuando digo que se ha perdido la artesanía me refiero a eso precisamente. Es la lógica del hiperconsumo. Se quiere todo rápido y fácil. No se valora el esfuerzo, sólo importa el destino y no se considera el trayecto, que en el fondo es lo que da sentido a todo.
Y el Estado no ayuda…
El Estado no ha ayudado nunca. El Constitucional, por ejemplo, aprobó la semana pasada que los delitos de violencia de género cometidos por mujeres se penalicen menos que si los comete un hombre.
Bueno, es una medida destinada a que ambos sexos peguen por igual.
Claro, pero eso es no entender la esencia de la delincuencia. El incentivo es la pena. Si se rebaja la pena, se rebaja el incentivo. Con esto no harán más que desmotivar a las mujeres, que optarán por otros ámbitos en los que se las tome más en serio.
Otro problema es el intrusismo.
Aparte de las mafias del Este y todo eso, a las que yo respeto porque son más puras, más primitivas, existe en la sociedad una tendencia a considerar delincuente a todo el mundo. Y eso afecta a la autoestima de quienes nos dedicamos a esto por vocación. Con todo esto de la operación Guateque, por ejemplo, han ido a prisión personas que realmente no lo merecían. Eran puros burócratas, gente que se mete en esto por la pasta, y que pueden dedicarse a la corrupción como pueden montar una red de trata de blancas. Que esa es otra: hoy todo el mundo sabe hacer de todo, no hay especialistas.
¿Algún elemento positivo a destacar del estudio?
El mero hecho de que se haya llevado a cabo, supongo. Es un primer paso para regularizar un ámbito que siempre ha estado dejado de la mano de dios.

5/12/2008

"Y nunca te he de olvidar". El regreso de los dinosaurios

En el fondo nos lo temíamos, pero no acabábamos de dar crédito a las informaciones que iban difundiendo los diferentes grupos ecologistas. Quizá por miedo a aceptar la que se nos avecina, o quizá por esa estúpida tendencia a no creer nada que no haya salido en el blog de Juan Cruz, decidimos seguir con nuestras vidas e ignorar, repetidamente, la más terrible consecuencia que el cambio climático traerá consigo. Pero esas estrategias de autoengaño han terminado, porque ahora es la revista Quo -y no un divulgador peludo y apocalíptico cualquiera- la que en el último número demuestra con datos (¡y con fotos!) que lo que se decía era lamentablemente cierto:
El cambio climático hará volver a los dinosaurios.
Volverán por la misma razón por la que se fueron: el clima. Y la pregunta que todo hombre de bien se formula ante esta amenaza es: ¿dónde aparcarán? ¿Les parecerá bien la democracia? ¿Irán desnudos? Al Gore se ha apresurado a actualizar su documental “Una verdad incómoda” añadiendo fotogramas de Jurassic Park, pero ha ido más allá y ha elaborado un decálogo que, según él, habrá que tener en cuenta de cara a la futura convivencia con esos extraños y colosales seres (nótese que el decálogo tiene cinco puntos, por la cosa esa de que en los Estados Unidos usan medidas distintas):

1. Para evitar enfrentamientos, habrá que respetar la distancia interpersonal de los dinosaurios -lo que los expertos denominan proxémica- que en su caso será, obviamente, mucho mayor. Eso implicará, probablemente, que debamos comunicarnos con ellos a gritos excepto en el caso de los dinosaurios de cuello largo, de talante más cercano y cariñoso (estudios recientes vinculan su psicología a la de los portugueses).

2. Para facilitar que se adapten a nuestro entorno en vez de destrozarlo, tendremos que demostrarles lo mucho que puede facilitar su calidad de vida. Para ello, habrá que mantenerles al margen de discusiones estúpidas como las siguientes: ¿tienen que usar Mac o Windows? ¿Tienen que tratarnos de usted? ¿Vino blanco o vino tinto? Es necesario determinar todas estas cosas antes de que vengan, si no nos ven unidos pensarán que no nos aclaramos e irán a la suya.

3. Lo primero que preguntarán es dónde está lo suyo. Sus montañas, sus parajes, sus nidos o lo que sea que tuvieran. Si se dan cuenta de que nos lo cargamos, harán lo mismo con lo nuestro. Hay que atribuir las transformaciones de su entorno a alguna entidad abstracta, tipo Dios o IRPF, algo ajeno a nuestra voluntad que hizo que las cosas sean como son. Y esperemos que sean deterministas porque si no habrá problemas.

4. No sabemos qué relación tenían con los loros y similares. No es seguro que les parezca bien que los tengamos en jaulas que tapamos por la noche con trapos.

5. Es probable que hagan como los judíos y reclamen un territorio propio en el que establecerse. Que se entiendan con los judíos.

Por cierto, en este mismo número de la revista Quo explican cómo plantar una uña y hacer que crezca un uñero. Es de lectura imprescindible.

5/07/2008

Una discusiòn literaria

[Nota preliminar: el título de este post es el mismo que el del último artículo del blog de Juan Cruz. Seguiremos ese sistema en el futuro para igualar las visitas de ElPaís.com]

Hace siete meses, seis hermanos de Calatrava se organizan y deciden dedicarse al robo de coches de lujo. Lo hacen bien y consiguen sustraer más de veinte vehículos sin que la policía llegue a sospechar de ellos. Pero tienen un problema. El hermano mayor, Rodrigo “El Flecha” Fletcher-Marsteller, que dirige las operaciones, es un neurótico obsesionado por evitar a las autoridades calculando todos los riesgos, tomando todas las precauciones necesarias, dejándolo todo atado y bien atado. Pero demasiado atado. Y encima es incapaz de atender a razones.

"El Flecha" y su hermano Domingo conversan al tiempo que se esconden de la policía.

- Te pondré un ejemplo clásico para que lo entiendas. Imagina que tú tienes una navaja, ¿vale?

- Vale, y qué.

- Y se te rompe la hoja.

- ¿Haciendo qué?

- Da igual. Se te rompe la hoja de la navaja y haces que la sustituyan por otra.

- Y qué.

- Pues que al cabo de dos días se te rompe el mango de la navaja.

- No soy tan idiota.

- Pero se te rompe y haces que lo sustituyan por otro mango.

- ¿Es un chiste de Jaimito o qué cojones es esto?

- La pregunta es: ¿la navaja que tienes ahora es la misma que la que tenías al principio?

- Es mi navaja, ¿no? Pues ya está.

- Es tu navaja pero el mango y la hoja son distintos.

- No lo sé, conservo los antiguos. Oye, ¿qué coño estás intentando decir con esto?

- Nosotros robamos coches, ¿vale?

- Vale. Y qué.

- Pues que los robamos pero después prácticamente los volvemos a fabricar, joder. Tú eres un puto paranoico y cuando un coche llega al garaje haces que le cambien todas las jodidas piezas. Y esas piezas las tenemos que pagar, porque robarlas dices que sería otro negocio.

- Y peligroso además, porque las piezas llevan sus números de serie. Oye, ya sé que las tenemos que pagar y que te jode, pero es mejor pagar eso que pagar una fianza. Y eso si te dejan pagar una fianza, claro. Porque si detectan el chasis de uno de esos putos coches y nos pillan y no nos dejan ni pagar fianza la hemos jodido.

- Pero escúchame por una vez, escucha lo que te estoy diciendo. Dices que no estamos ganando dinero porque estamos creciendo y tenemos que robar más coches al mes, pero no te das cuenta de que el problema que tenemos realmente es el de las piezas. Lo que estamos haciendo es una tontería. Para esto sería más rentable montar un concesionario, joder.

- De puta madre. Tu brillante idea es montar un concesionario. Y se supone que eres tú el hermano listo.

- ¿Y por qué no? Es más difícil hacer lo que estamos haciendo que montar un concesionario.

- Yo no puedo montar un concesionario y lo sabes bien.

- ¿Pero por qué?

- Porque no tengo estudios, joder. No tengo estudios.